4/19/2008

Mansura

Para incentivar a niños y jóvenes a que lean, hay que saber elegir las lecturas apropiadas para cada edad, adecuadas a su vocabulario y nivel de comprensión, exactamente igual que cuando se aprende un idioma extranjero. Si el joven que lee por gusto se encuentra con varios libros farragosos, de estructura compleja y léxico rebuscado lo más probable es que empiece a abandonar la lectura y emplee su tiempo en otras actividades de ocio que exijan menos esfuerzo y concentración como ver una película o jugar a la play station.
Por eso es imprescindible recomendar buenos libros como la novela Mansura (1987) de Félix de Azúa. Hay muchos rasgos dignos de comentar como la actualización y modernización de un género tan poco apreciado y olvidado hoy en día como los libros de caballerías. Este género que narra los amores imposibles, respetuosos y leales de caballeros honorables junto a las cruentas batallas y tortuosas cruzadas que acometen, es poco aceptado entre las nuevas generaciones, quizá, por los tecnicismos y el lenguaje desusado que emplean. Sin embargo, Félix de Azúa, con su fluidez de estilo y divertidas narraciones acorta las distancias que puedan existir entre el lector y este tipo de libros, acercándolos a un público más amplio.
Siendo fiel al género, con sus títulos anunciadores a principio de cada capítulo, con su base histórica y legendaria y con los héroes y valores propios de la época, sabe captar al joven lector (y al adulto que busca evadirse de novelas insustanciales) entreteniéndolo y encauzándolo por un camino lleno de aventuras que abren y despiertan la imaginación.
Pero ¡ojo! Que sea un libro entretenido y aventurero no implica que no sea reflexivo, que no invite a cuestionamientos trascendentales o que carezca de pensamiento y contenido, y si no, ¡léanse este libro y entenderán lo que digo!.

1 comment:

Víctor said...

Bueno pues, señorita, me añado entonces Mansura a la lista de "Por leer", que estaba buscando algo ágil.
De todas formas, y sobre lo que dices de libros que son asequibles, ya puede leerse solo, que si al chaval no le interesa... Y lo mismo funciona al revés; si consigues dar con algo que le interese mucho, ya puede ser complejo, que si le aciertas se lo acabará.