2/10/2008

Jorge Bucay

“Seguramente hay un rumbo
Posiblemente
Y de muchas maneras
Personal y único.

Posiblemente haya un rumbo
Seguramente
Y de muchas maneras
El mismo para todos.

Hay un rumbo seguro
Y de alguna manera posible.” (Jorge Bucay)

La primera vez que tomé en mis manos un libro de Jorge Bucay era una mañana soleada cholulteca y me encontraba sentada y relajada en el jardín de la casa de una familia que aprecio.
Unos días más tarde, por el mes de diciembre, recibí como regalo de despedida El camino de la autodependencia del leído cuentista, pero esta vez su estructura carecía del encanto reflexivo que proponían sus cuentos.
Este libro forma parte de una colección llamada Hojas de Ruta, que pretende analizar los distintos caminos de la vida: el del Encuentro (del amor y del sexo con el otro), el de las Lágrimas (de las pérdidas y los duelos), el de la Felicidad (de la búsqueda del sentido) y por último el de la Autodependencia.
Este tipo de libros de carácter terapéutico y tono didáctico nunca me han convencido demasiado. Hace un par de años me compré dos librillos de autoayuda de esos que analizan los sentimientos e intentan enseñarte a quererte a ti mismo. “Sólo si tú te aprecias puedes tener éxito con los demás”, “sólo si tú te quieres permites que los demás te quieran”...y todo este tipo de máximas con los que se sermonea a los jóvenes inseguros de sí mismos.
En un libro de ciento sesenta y dos páginas como éste podríamos estimar que sobran unas cien, ya que sus ideas se repiten insaciablemente resultando sus páginas un tanto repetitivas.
Merece la pena, sin embargo, por las páginas que dedica al concepto de libertad y a su falta cuando dependemos de alguien, idea que ayudará a aquel que por amor se pierda a sí mismo y olvide su libre albedrío.
Podríamos concebirlo como un librillo más de trascendencia media que se añade a nuestra lista de títulos, pero es mejor verlo, si lo lees desde mi perspectiva, como un libro que corrobora conceptos ya asimilados o que damos por hecho, pero que conviene de vez en cuando recordarlos.

1/23/2008

Diario de la guerra del Cerdo, Adolfo Bioy Casares

La atracción del título comulga con el resumen de la contraportada. El argumento nos resulta sorprendente: estalla una guerra inusual entre dos generaciones, la juventud y la caracterizada por su vejez.
Los muchachos jóvenes se comportan despiadados con los viejos tramando distintos encuentros violentos mientras los “muchachos” (grupo de amigos de cierta edad) se reúnen a jugar al truco para matar su tiempo.
Los cerdos de los jóvenes, por traicioneros e inconscientes, quieren matar a los viejos que les resultan inútiles, repugnantes y pervertidos como cerdos. Van señalando sus objetivos entre los viejos que más síntomas presentan o entre aquellos que más impudorosos se muestran con las mujeres jóvenes.
La novela es en sí una reflexión sobre la vejez, el temor que nos produce y lo que nos cuesta admitirla, hayamos llegado a la edad y la sintamos en la piel o seamos jóvenes y la veamos lejana y poco amenazante.
Su lectura no requiere de grandes esfuerzos, si bien el conocimiento de los parques, calles y costumbres de Buenos Aires, ciudad dónde se ubica la historia, aumentan notablemente el placer.
No está mal para conocer a este cercano amigo del alabado Borges, quien como él, nos sorprende, aunque sea solamente con la idea de su planteamiento.

1/21/2008

Brindis por las amistades eternas

Por muy cursi y falto de credibilidad que sea el título (por eso de la eternidad), hoy tengo que hacer mención a un tipo de amistad especial, imperecedera, de siempre y que cuando vuelves a sentirla, por muy oxidada y olvidada que parezca, resurge de manera impredecible sacándote de nuevo una sonrisa o una carcajada placentera.
Muy poca gente sigue en contacto con compañeros de la infancia porque lo más frecuente es que los caminos de cada uno se distancien y más cuando se empieza la universidad y se cambia de ciudad. Atravesamos tantas etapas, cambiamos tanto de gustos y además, en nuestra época, con las facilidades que tenemos, nos movemos tanto que ¿quién va a seguir en contacto con aquellos niños que conoció a los tres años?.
Casi va a hacer veinte años que yo descubrí el concepto de amistad (que tanto se extendería y diversificaría luego...) y todavía, cuando regreso a mi ciudad natal por navidad, semana santa o en otras ocasiones vacacionales me reencuentro con esos primeros amigos.
Hoy, al revolver entre unos archivos llenos de papeles y porquerías, me he encontrado con un puzzle de fotos que me hizo uno de ellos y he brindado por ello. Por volver a ver fotos de los primeros cumpleaños que celebrábamos, de las obras de teatro que representábamos en el colegio, de los disfraces de fin de curso, de las excursiones y viajes que más tarde nos organizábamos nosotros... y porque todavía, vivamos en diferentes ciudades, estudiemos carreras muy distintas, tengamos futuros probablemente distantes o cambiemos de puntos de vista y de pensamientos, sigo en contacto con ellos.

1/11/2008

Los cachorros de Mario Vargas Llosa

Entre el desorden de novelas pendientes, cuya lectura suele designarse para periodos vacacionales como las navidades, encontré una novela corta de MarioVargas Llosa que resultó ser de lo más entretenida.
Los cachorros fue una de las primeras novelas cortas del intelectual peruano, escrita con a penas veintinueve años.
Si en un principio resulta difícil adaptarse a su estilo y a sus artificios formales, una vez te acomodas a esa peculiar combinación de voces, te introduces en la historia como un amigo más de la pandilla de Pichula Cuéllar.
Merece la pena disfrutar de su léxico coloquial y ver cómo en treinta páginas se narra la vida de este joven “cachorro” tan distinta a la vida de sus compañeros. Cuéllar, por circunstancias familiares y por un accidente que le dejó secuelas en su miembro viril, va distanciándose cada vez más de la vida de sus compañeros, aunque siga presente físicamente sin alejarse de ellos.
A veces, el cariño y apoyo de los amigos no es suficiente para alejar a alguien del mal camino, como le sucede a nuestro protagonista. Su historia es una lección más de que uno debe controlarse, evolucionar y madurar por sí mismo. Contar con alguien para hacerlo es hermoso, y qué mejor que tener a toda una pandilla de amigos dispuestos, pero al final, el que determina el camino y el que dirige su transcurso no es más que uno mismo.

1/03/2008

Actual 2008

Ayer por la noche se inauguraban los conciertos del Actual con la actuación de tres bandas: Orange Blossom, Digital 21 y Asian Dub Foundation.
El primer grupo se sumaba de forma poco llamativa a la gran lista de bandas electrónicas francesas surgidas en las últimas décadas. Sin sorprender con sus ritmos étnicos ni con sus influencias sensuales orientales, mantenía, sin embargo, despierto y atento al público con los grititos salidos de tono y volumen, que metía constantemente la cantante.
El segundo grupo, Digital 21, estaba compuesto por una única persona que lo hacía todo (y así le salía, claro...). Al ver su cresta y atuendo duro junto a la pose que tenía con la guitarra eléctrica parecía que el muchacho prometía, pero entre que ponía un audiovisual, hacía de discjockey y decía una serie de palabras yuxtapuestas sin sentido, poco podía demostrar su destreza como músico. De cantante tenía poco, más bien recitaba, pero lo que decía, parecía salir de alguien con un desequilibrio mental total y la gente no sabía muy bien cómo reaccionar. Los ávidos se reían, los indiferentes se dormían y algunos borrachos, drogados o salidos de onda, que les daba igual lo que les echasen, saltaban gritando al unísono: loco, extasiado, asesino y palabras por el estilo que componían sus letras.
A las 00.30, aproximadamente, comenzó el plato fuerte, el grupo esperado: Asian Dub Foundation. Si bien conocíamos su intención de fusionar estilos de música, “romper clitchés” y “rechazar los límites de la expresión artística” (según el programa del Actual) nunca pensé que se pudiese mezclar de forma tan caótica y enrevesada. No negaré la calidad musical de sus componentes ni el buen ritmo de algunas de sus canciones, pero para ser tan aclamados por el público o al menos tan esperados, podían haber dado un poquito más de sí. Bailé con entusiasmo en sus canciones de dub o drum&bass (como hubiese hecho con cualquier banda de esos ritmos...) pero me mareé en casi todas las demás, ya que no sabía si bailar al ritmo hiphopero de la melodía o seguir la base electrónica a destiempo. Creo que su ambición sobrepasó los límites y al querer abarcar demasiado juntando tantos estilos, les salió una mezcolanza en la que no todos los ingredientes estaban en perfecto estado. A veces parecía que sabía bien el producto y de repente se encontraba uno con un trozo podrido que le dejaba tan mal sabor de boca que quitaba las ganas de seguir comiendo.
De la "trasnoche" de dj´s mejor ni hablar porque entre el lugar que les asignaron para su concierto, el frío que hacía en el mismo y lo bajito que se escuchaba su música después de quedarnos todos sordos con los volúmenes de las actuaciones anteriores, nadie les hacía caso así que opte por lo mejor, que era marcharse a casa a dormir.

9/07/2007

Un atleta incansable

Cuando más aprendes, más actividades haces, más vivo te sientes, más descubres y en definitiva cuando más disfrutas, el tiempo pasa volando. En cambio cuando sufres o tienes una mala época pasa lentísimo y harías cualquier cosa para que pasase ese día, esa semana o ese año.
Ya llevo un mes en México y si bien los nombres de Hidalgo, Morelos, Benito Juárez, Porfirio Díaz... (por citar algunas personalidades relevantes de la historia de este país) ya no me resultan ajenos, siento que no aprovecho mi estancia al máximo y que me gustaría desentrañar muchos aspectos culturales y folclóricos todavía enigmáticos, conocer más pueblos, ciudades, montañas y playas; saborear más frutas, tortillas, probar todas las combinaciones posibles de tacos y aprenderme corridos y rancheras de memoria.
La ansiedad por descubrir cosas es ilimitada y la magnitud de información inabarcable. Y como siempre, tenemos detrás a un velocísimo atleta que nos pisa los pies constantemente y de manera molesta.
Llevo entrenando todo un mes pero por más que corro, por más que voy al gimnasio, por más que me esfuerzo y me empeño en vencerlo no hay manera de rehuirlo ni perderlo de vista. Es un competidor nato, invencible. El tiempo, maldito tiempo (y esta vez no me refiero al climático).

8/14/2007

Climatología

Cuando te vas a vivir a otro país lo primero en que piensas es en la ropa de abrigo que vas a necesitar y en cómo influirá ese clima en tu estado anímico. Dicen que el mayor índice de suicidios se encuentra en Finlandia. La oscuridad y el frío que hace son probablemente un determinante importante de las depresiones que en ocasiones acaban trágicamente.
Cuando los jóvenes deciden irse un año a vivir a Europa con la famosa beca Erasmus que hoy en día nuestro gobierno concede a todo quisqui, los destinos preferidos son España e Italia. Allí hace calor, buen clima y por consiguiente más alegría y jolgorio.
Pero cuando cruzas el charco el clima es muy diferente. Si dices que te vas a México todo el mundo te envidia y piensa: ¡qué calor!, podrás gozar de una siesta bajo un gran sombrero después de haberte comido unos tacos con guacamole... Bueno, la verdad es que el sol sí aparece todos los días, si no los mexicanos no se caracterizarían por su tez oscura y gruesa, pero lo de la siesta al aire libre no es muy recomendable en esta época del año, ya que de un momento para otro cae una tormenta repentina que puede arrugar y empapar tu típico sombrero en un instante.
La euforia de mis primeros días se ha visto afectada por este clima tan extraño al que los españoles no estamos acostumbrados. Amaneces con un frío en los pies y un escalofrío que influyen en tu decisión de ponerte zapatillas y pantalones largos. A las 12 o 13h el sol es tan fuerte que te arrepientes de la elección de tu indumentaria y darías cualquier cosa por quitarte tus zapatillas acrílicas. Si tienes tiempo y ganas vuelves a tu casa para cambiarte, ponerte tu minifalda y mocasines y disfrutar del sol, pero... inesperadamente aparece un viento huracanado acompañado de una lluvia que cae como piedras enfriándolo todo de nuevo.
Si nuestros ánimos dependiesen exclusivamente del clima, los mexicanos serían tan inestables que asustarían... Tristeza, alegría y nostalgia, todo en un mismo día.