7/20/2007

Recordando


Cinco miradas de frente y todas desviadas,
Tres segundos de palabras y seis minutos de silencio,
Sólo recuerdos.

Son los cimientos en ruinas
salpicados por la arena del xaloc,
removidos por las aguas internas,
fustigados por grúas incesantes que construyen
bloques de viviendas inhóspitas en las periferias

amalgama de deseos y huidas,
de ilusiones y fracasos,
de la guitarra española en una copla
y la eléctrica potente en un solo heavymetalero

si giras la cabeza como Orfeo
su silueta se desvanece con el estridente dolor
del olvido obligado,
si caminas erguido sin darte la vuelta
su definida imagen se oscurece y
se envilece contigo.

7/19/2007

A destiempo

La inactividad mental suele ser producto del verano y en realidad debiera ser al contrario. Tenemos más tiempo, estamos de vacaciones y es el momento adecuado para poder leer todas esas obras que han cogido polvo durante el invierno. Disponemos de horas enteras para proyectar nuevos planes, para hacer cosas que deseábamos hacer pero que nuestras obligaciones nos impedían y en definitiva, podemos alternar momentos de descanso y relax con otros de actividad y movimiento. Es la época ideal para aprender muchas cosas.
Pero como tienes tiempo empiezas a posponerlo todo, a dejar las cosas para más tarde, a buscar las posturas más cómodas que te ofrece el sofá de tu casa y por lo tanto, los días empiezan a volar como si huyeran de nosotros. Te paras un momento a pensar y te das cuenta que la semana se ha esfumado y que el sumario de lo productivo se reduce a unas pocas líneas escritas y a unas hojas leídas.
Vamos a destiempo aunque en cierto sentido se explique nuestra inactividad por el calor que abotarga nuestros cuerpos y mentes haciéndonos perecer continuamente en el sueño.
Ahora que se acaban mis días de sosiego y no dispondré del tiempo necesario para escribir, decido reanudar este blog, anuncio mi vuelta a este curioso sistema de comunicación-escritura-reflexión. Siempre a destiempo.
No haré vaticinios ni promesas como otras veces aunque las circunstancias de mi estadía en México parecen propicias para retomar este blog más o menos en serio.

3/27/2007

Pobres palabras

En los círculos que frecuento existe una especie de mito del lenguaje en el que la utilización de vocablos pomposos y rimbombantes se vincula a una especie de genialidad e inteligencia propia de esa persona culta que tanto anhelamos ser.
Se tiende a emplear la retórica como alarde de una educación o formación académica que se limita al uso de palabras superfluas de gran sonoridad y forma pero vacías de contenido. Bueno, en realidad, no son las palabras las culpables sino las víctimas, no son ellas las que no tienen significado sino que es su uso, el empleo que se les da y el contexto en el que se las ubica el que les roba todo el contenido que pudieran tener.
Las palabras están expuestas a un terrorismo continuo cuyas violaciones se observan sobretodo en la escritura. Hoy en día todo el mundo escribe ( y de esas maneras), todo el mundo es poeta (y además se lo creen) y se habla demasiado para decir a penas nada.
Quizás ahora mismo esté abusando yo misma de ellas... Pobres palabras.

3/24/2007

La inspiración

Aparece cuando le da la gana, cuando no puedo dedicarle mi tiempo y las condiciones sociales o personales en las que me encuentro no me permiten hacerle ningún caso. Es entonces cuando normalmente asoma su cabecita por la puerta lateral de mi mente y me llama. Tiene ganas de jugar.
Ahora no puedo, le digo. Vuelve más tarde. Se va refunfuñando y amenaza con que no volverá.
Ando todo el día de pelea con ella, nos gritamos, nos tiramos de los pelos e incluso a veces se cruzan algunos cachetes. Es la peor de las hermanas pequeñas que te fastidian y molestan continuamente cuando estás haciendo otras cosas más urgentes e importantes que no puedes dejar en ese momento.
Nunca sale de su cuarto cuando a ti te apetece, entonces está durmiendo o ha ido a dar una vuelta con su mejor amiga.
Me pone nerviosa, lo reconozco, no puedo controlarla y me cuesta hablar con ella porque carezco de tiempo y a veces ni siquiera le doy importancia. Debería escucharle cuando me lo pide y no ignorarla. Supongo que es la certeza de saber que en cualquier momento volverá a mi cuarto la que me impide prestarle siempre atención. En el fondo me necesita para liberarse, me digo, en el fondo sé que me quiere y no me abandonará. Es lo más probable pero a todas las relaciones, ya sean amistosas o fraternales, hay que dedicarles un cierto cuidado porque a veces la indiferencia con la que las tratamos causa tal agravio que es difícil de olvidar.
Me he dado cuenta que tengo que pedirle perdón cuanto antes para no perder su apoyo, ya que a pesar de que con frecuencia cuando aparece no es bienvenida, su eterna ausencia puede ser caótica.

3/06/2007

La tormenta

Un río surcó su rostro abriéndose camino intempestivamente como si la causa fuera la destrucción de una presa que se hubiese desbordado y el agua hubiese roto sus paredes destruyendo el complejo entramado de estructuras estudiadas de alta ingeniería.
Había caído una fuerte tormenta con rayos, truenos y relámpagos. Era una de esas tormentas de verano que nos pillan desprevenidos interrumpiéndonos sin avisar.
Unos minutos más tarde se calmó el ambiente. Se alejaron los truenos y sólo oíamos sus ecos. Los nubarrones desfilaban siguiendo los destellos de los relámpagos que huían corriendo.
Mientras, el caudal del río menguaba y su rostro, a oscuras, se había dividido. Entonces se observaba a contraluz un arroyo, un angosto camino. Fijándonos y acercándonos más sólo se percibía un leve reflejo húmedo y sin limpiar. La tormenta, entonces, amenazaba en su carrera a otros rostros.

2/27/2007

El rechazo de la escritura

La escritura tiende a olvidarse frente a un ensalzamiento de la lectura.
Hay que leer para saber escribir, adquirir un vocabulario elevado para expresar con precisión y exactitud nuestras ideas, emplear palabras no utilizadas en una comunicación oral y cómo no, releer lo escrito, corregirlo y repasarlo veinte mil veces.
Tonterías...
Si bien no defiendo la inmediatez de la escritura creo que debería de ser en cierto modo espontánea, fluida, libre de modelos, de arquetipos y de meditadas convenciones. La lectura, obviamente, ayuda a poseer un vocabulario más amplio pero es un proceso totalmente distinto a la escritura y los dos deberían promoverse paralelamente.
Se tiende a rechazar la escritura desde una posición humilde por ser tarea digna de intelectuales. El decir no soy bueno escribiendo, tengo que leer más, es tomar una actitud cómoda frente al esfuerzo que supone plasmar unas ideas de forma más ordenada o más reflexionada que en el lenguaje oral.
Tenemos miedo a escribir, a no ser demasiado buenos, a que nuestras palabras no reflejen lo que queremos decir o incluso que induzcan a errores. Creo que es hora de dar una vía escapatoria a nuestras ideas y pensamientos aprovechando este medio comunicativo que poseemos aunque sea mediante historietas, mini-reflexiones o diarios. No hay que escribir para obtener un reconocimiento social sino por mero placer personal.

2/19/2007

Un caso perdido

Es él, el que se sienta detrás de mí y de vez en cuando me llama en susurros para contarme un chiste mientras una autoridad nos vigila desde su pedestal.
Estos meses pasaba inadvertido, ahí atrás, en la última fila, con su mirada perdida, sin pensar en nada.
Cuando lo conocí era otro, un quinceañero risueño, gamberrete, pizpireto y sin-vergüenza. Le encantaba que le mirásemos mientras nos rapeaba sus líricas de rima barata, mientras bailaba la última moda obscena de las discotecas... su principal objetivo era captar nuestra atención, como todo crío.
Le perdí de vista un año y al volver, su mirada proyectaba miedo, inseguridades, desconcierto. Emporrado, esnifando coca y bebiendo hasta vaciar sus tripas se había convertido en el típico “caso perdido”. Sus bailoteos y trastadas de niño se habían transfigurado en constantes peleas callejeras o por lo menos eso reflejaban sus constantes labios hinchados y sus ojos amoratados.
Entonces me entristecía y me avergonzaba de conocerlo. No le entendía, no me agradaba, me incomodaba.
Un buen día descubrí los fundamentos de aquel comportamiento y los secretos que ocultaban esos ojos llorosos de rabia contenida. Se había ido de casa, puesto una denuncia...su padre le pegaba desde hacía tiempo.