Cornelia Bororquia
Cornelia Bororquia es una novela del siglo XVIII escrita por Luis Gutiérrez. La novela española de este siglo está bastante menospreciada y olvidada y no precisamente por carecer de valor. Uno de los principales influyentes en este menosprecio fue Menéndez Pelayo quien calificó a este siglo como improductivo. A partir de entonces durante el siglo XIX y la primera mitad del XX hubo un silencio absoluto sobre la producción novelística del XVIII. Tendremos que esperar hasta mediados del XX para que se lleve a cabo una reconstrucción parcial de las bases de datos, a los años 60 y 70 para que escritores no españoles como es el caso de los italianos resalten la importancia de obras como las de Eximeno y Montengón y hasta los 90 para que los españoles comiencen a moverse por su propia literatura. En resumen, el estudio de la novela del XVIII es increíblemente reciente.
De ahí se deduce que este siglo no debe ser muy importante... pero, ¿cómo no iba a serlo cuando en el resto de Europa existían ilustrados de gran renombre como Voltaire o Rousseau o cuando se escribían obras como Robinson Crusoe o The Monk? Además este siglo explica la eclosión de varios aspectos literarios en el siglo XIX como es el éxito de la novela de mujeres. ¿Cómo se entendería si no, sin las novelas sentimentales de Richardson? Obviamente todos estos autores tuvieron influencia en la novela española y nuestros escritores no eran tan mediocres como para no saber seguir ciertas corrientes o crear las suyas propias.
El gran problema es que no existen obras específicamente representativas del siglo XVIII y eso influye también a que no se estudie y a que no se conozca la novela de ese siglo. Además las pocas que tienen cierta fama se nos caen de las manos por extensas y densas como es el caso de Fray Gerundio del Padre Isla o la filosófica obra Eusebio de Montengón.
Hay que buscar una obra que atraiga a los lectores, sencilla pero erudita, divertida pero a la vez seria, breve pero llena de entretenimiento y todas esas características las posee Cornelia Bororquia.
La novela está compuesta por treinta y tres cartas en las que se van alternando cartas amorosas y entretenidas con cartas más pedagógicas e informativas. Nos expone una visión fabulosa de lo que ha sido y es la religión y en concreto se narran los arrestos y castigos sentenciados por el Tribunal de la Inquisición.
La obra no está solamente bien escrita sino que además el aspecto estructural de saber escribir en forma de cartas sostiene un hilo argumental y una tensión en la intriga que capta al lector manteniéndolo atento e interesado en todo momento. Un gran logro sin duda y una novela estupenda para afirmar que el siglo XVIII no es un siglo infructífero.

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