Falta de tiempo
Es frecuente oír la frase: no tengo tiempo libre, en boca de niños, jóvenes e incluso adultos. Hoy en día nadie tiene tiempo libre porque se realizan multitud de actividades lucrativas, deportivas o culturales para llenar esas horas no dedicadas al trabajo o al estudio. Es difícil aburrirse hoy en día con tanta actividad. Ya desde pequeños los padres envían a sus hijos a clubes deportivos, a escuelas de música, de baile y para aquellos que van mal en la escuela a clases de apoyo o clases complementarias a sus estudios. En resumen, queda poco tiempo para la reflexión y el pensamiento.
De pequeños, el realizar tantas actividades es algo comprensible porque además de que se tiene más energía no se necesita mucho tiempo para pensar pero según vamos aumentando en edad las horas que dedicamos al pensamiento y a la reflexión deberían crecer proporcionalmente.
En la universidad que es donde se supone que debemos de desarrollar un pensamiento crítico, informado y dotado de una cierta madurez, seguimos el mismo comportamiento que en la infancia y la adolescencia. Cada vez picoteamos más de todo yendo a un número sin fin de espectáculos y conciertos empeorando hasta tal punto en que uno es capaz de llegar a cuarto de carrera y no saber quién es el Ministro de Educación del Gobierno (por decir alguno que nos sea más próximo a los estudiantes).
Pero eso sí, habremos probado una ingente cantidad de actividades a lo largo de nuestra vida a pesar de no haber profundizado en la mitad de ellas. Habrás probado hacer teatro, te habrás metido en un equipo de fútbol, de natación o de atletismo, habrás recibido clases de música en algún conservatorio o escuela, habrás bailado algún tipo de danza desde ballet, hip-hop, funky hasta danza del vientre o capoeira, si no, irás a un gimnasio o serás socio de alguna ciberteca con concursos y campeonatos del último videojuego de moda o miembro de algún grupo que se reúna las tardes a jugar al rol.
En conclusión, te queda poco tiempo y ese poco tiempo se dedicará por supuesto a relajar la mente y el cuerpo (todo suposiciones) viendo la tele o saliendo de fiesta con los amigos. ¡Claro! El Ministro de Educación no sé quién es pero de las setenta discotecas que hay en tu ciudad seguro que has visitado la mitad de ellas por lo menos una vez.
Nuestra vida pasa muy deprisa porque lamentablemente no tenemos tiempo libre para dedicarlo a reflexionar y pensar. Consumimos la vida siguiendo al máximo el tópico del Carpe Diem y con la excusa de que igual mañana morimos en un accidente de tráfico. Es bastante posible que eso ocurra pero no hay que ser tan radicales y tomarse las cosas con más calma o perderemos la cabeza de otra manera. El hombre no es una fuente de energía inagotable.
Ya lo decía sabiamente una de las figuras más significativas de la literatura francesa decimonónica, el novelista Honoré de Balzac : si se vive intensamente, se quema la vida.

1 comment:
El abrazo sobra. Eso es para las cartas más que para el blog. Digo yo -aunque igual me equivoco.
Post a Comment