11/07/2006

Cambio de tiempo

Es bastante probable que el tiempo climatológico afecte al estado anímico de una persona pero lo que es casi cierto es que la mayoría de las veces las personas nos sentimos insatisfechas del clima del momento (aunque en verano el índice de quejas sea menor).
Además el hablar del tiempo es uno de los temas más recurrentes a la hora de entablar una conversación. En situaciones cotidianas como el encuentro de un vecino en el ascensor se suelen utilizar frases típicas como: “buff, qué calor que hace hoy”, o “¡vaya tiempo más desastroso para esta época del año!”.
Hace un par de semanas mi compañera de piso mencionaba su insatisfacción e incluso estaba indignada de que en noviembre tuviésemos un tiempo tan bueno. Quería empezar a estrenar su ropa de invierno... No entendí muy bien esa prisa y pensé que era estupendo poder gozar de un cielo tan azul y de esa luz que transmitía tanta energía y alegría.
Unos días más tarde con el estrés de la universidad y la cantidad de trabajo que nos mandaban reflexioné sobre lo que me había dicho mi compañera y aunque fuese por otros motivos también deseé que viniese un poco de frío y mal tiempo. Con ese sol y ese calor no me apetecía nada quedarme en casa trabajando porque de alguna manera sentía que me perdía la tarde.
Nuestros deseos se han hecho realidad y ahora puedo quedarme en casa leyendo sin ningún remordimiento de perderme el descubrir los lugares más recónditos de la ciudad o disfrutar de un buen paseo por la playa. Con la constante lluvia y el cielo grisáceo apetece más dedicarse al estudio y a la lectura.
Pero como con el tiempo nunca se está satisfecho ya he tenido un par de conversaciones triviales esta mañana jurando y perjurando por la dichosa lluvia que inundaba las calles y traía consigo el otoño. Hasta mi compañera de piso había cambiado su cara y salía de casa con ánimo cansado y fastidiada por tener que llevar un trasto más, el paraguas.

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