Bienvenidas y despedidas
No me gustan las bienvenidas ni las despedidas, sobre todo si sólo se dispone de unos minutos para dar un abrazo, decir unas cuantas frases diplomáticas y sonreír de un modo superficial y poco emotivo. Y estas situaciones todavía son más incómodas si se producen en ciertos ambientes como puede ser en un aeropuerto.
La última vez que estuve en uno fue en una “despedida”. Me marchaba de un gran país y me despedía de un buen amigo con el presentimiento además de que no volvería tan pronto como quisiera. A parte de los espacios fríos y el ambiente hostil que suele caracterizar a los aeropuertos, el de Quito todavía añadía una particularidad singular como la obligación de tener que despedirte de tus familiares o amigos antes de facturar. No fue una experiencia muy agradable y desde entonces no había pisado un aeropuerto.
Pero esta vez se suponía que era un acontecimiento feliz, una bienvenida. Dos amigas tan importantes para mí como aquel amigo de la despedida venían a casa por Navidad. Las familias iban a ir a recogerlos y aunque pensaba que mi presencia sobraría las peticiones de dos amigas y del novio de una de las viajeras consiguieron convencerme y fui partícipe de esa escena.
Amigos, familiares y conocidos esperábamos la llegada con ilusión, pero éramos tantos y con tan diferentes vínculos con las viajeras que no casábamos muy bien juntos y menos ahí en el aeropuerto. Del mismo modo que la última vez, me quedé con mal sabor de boca, pero casi peor, porque en la despedida al menos lloraba pero en la bienvenida que se suponía que tenía que estar feliz mi estado de shock era tal que mi alegría se escondía bajo un velo de perplejidad. Por supuesto el verlas es siempre una satisfacción pero mi grado de amistad con ellas exige más y ese no era el momento para ponerse a hablar ni disfrutar de su compañía. En resumen, el ir a recibirlas resultó como en un principio pensé: una auténtica tontería.
Pero aprovechando este tema, intentaré evitar el mal trago posible de una despedida (la del blog) aunque sea temporal, con la excusa de darles a ellas una mejor bienvenida y disfrutar estos únicos días que puedo verlas.
Y así me despido en estas navidades que aunque son un tiempo para reflexionar, descansar, leer y estudiar, en algunos casos también lo es para viajar así que no podré publicar siempre lo que escriba. Quizás algún día caiga algún articulillo o propuesta para el año que viene. Si no es así...¡Feliz navidad a todos!

1 comment:
Ya estoy yo aquí! Mira que post más apropiado para entrar... ¡¡Bienvenida!! Aunque llevas más tiempo que yo en esto de los blogs (que te lo tenías muy calladito).
He estado echándole un vistazo a los posts y me he dado cuenta que algunos me suenan... Puede ser por las horas que pasamos juntas en la Uni (A tí te pasará lo mismo con los míos)
Estas Navidades leeré cada uno de ellos con detenimiento y seguramente ponga algún detalle que otro, pero por lo visto no tiene mala pinta.
Un besazo!
Post a Comment