Rojo y Negro
Es curioso cómo pueden cambiar las perspectivas de una persona según las lecturas que vaya teniendo de diferentes obras de una época como puede ser el género novelístico del siglo XIX.
Entusiasmada en un principio por sus pasiones, por su trama y por el enganche que me suscitaban estas novelas he acabado pasando las páginas rápidamente como si fuera una guía de viajes en las que me detengo en aquello que más me interesa.
Aún así Rojo y Negro es una gran novela que nos sitúa en la época de la Restauración francesa. Los datos históricos y la fiel representación de la sociedad francesa de aquella época hacen que la novela tenga un valor más allá de la mera divagación sentimental de los amantes.
No digo que no sea bonito reflejar las dudas, los cambios repentinos o los sobresaltos que sufre el corazón humano ante el amor pero llega un momento en que uno ya tiene suficiente. Si el libro se compone de seiscientas páginas unas quinientas están dedicadas a la descripción de los sentimientos de los amantes.
En la primera parte del libro, Julien, un joven advenedizo de origen humilde es contratado como preceptor de los hijos del alcalde de Verrieres, el señor de Renal. El amor imposible se plantea cuando la señora de Renal empieza a sentir deseos por Julien y tras muchos “tira y afloja” gozan de su amor. Pero las condiciones no eran las adecuadas y su pasión no era digna de una mujer casada. Al señor de Renal le llegan cartas anónimas con rumores respecto a la fidelidad de su esposa y Julien tiene que huir del pueblo.
En la segunda parte Julien va a Paris donde entra en un seminario en el que no es muy bien recibido por la envidia que provoca a los demás seminaristas. El abad del seminario le envía a la casa del marqués de la Mole donde entrará en contacto con la aristocracia reaccionaria de la época. Julien, fervoroso admirador de Napoleón, ocultará sus ideas revolucionarias entrando en el ambiente hipócrita correspondiente de la alta sociedad. Sólo se permitirá la licencia de hablar de sus ideas en una muy buena amistad que adquiere con la señorita de la Mole, hija del Marqués, que acabará enamorándose de él.
Este segundo amor es ya demasiado denso ya que la señorita varía continuamente sus deseos e incluso una vez después de haberse entregado plenamente a sus pasiones decide que no ama a Julien sino que lo detesta. Este sufre mientras ella le rehuye. Luego los papeles se cambiarán cuando Julien finge amar a otra y finalmente volverán a amarse. Pero entonces el problema de la clase social es el que no permite la existencia de un amor tranquilo... La señora de Renal manda una carta al marqués advirtiéndole de las ambiciones de Julien y el marqués se niega completamente a que se case con su hija. Julien se propone matar a la señora de Renal pero falla. Es encarcelado y allí vuelve a enamorarse de la señora de Renal mientras la desdichada de la señorita de la Mole le visita muriéndose de celos...
En resumen... una auténtica “tele”novela, pero sin tele... ahora entiendo de dónde viene ese nombre. No había tenido hasta ahora ese concepto de novela tan mareante.
Es una novela perteneciente al realismo francés pero desde luego no refleja la realidad amorosa actual sino la decimonónica. La excesiva pasión y el continúo vaivén de sentimientos podría llegar a entenderse hoy en día pero eso sí en un contexto más carnal. Si no, en vez de realismo sería un excesivo romanticismo...

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