¿Lugar de estudio?
Justificando mi ausencia tras una larga pausa vacacional y una corta semana de intensos quehaceres post-navideños contaré un poco los transformados lugares que he frecuentado estos días.
Desde octubre, mes en el que comienza la universidad, visitamos la biblioteca de humanidades un par de veces, más que nada para consultar un par de diccionarios extensos o tratados críticos y literarios específicos, o para coger prestados algunos libros obligatorios que debamos leer y que no nos apetezca comprar. Nunca hay nadie (en el sentido más literal de esta doble negación). Las salas se muestran frías, tranquilas, quizás no muy acogedoras para el estudio por su mobiliario pero silenciosas y en calma. Son un lugar propicio para el estudio pero pocos se aprovechan de su utilidad.
Pero estos días, después de las navidades y en vista de la llegada del periodo de exámenes, visité mi biblioteca y aquello parecía otro lugar. Masas de jóvenes ocupaban los escalones de la entrada mientras disfrutaban de la pausa con un cigarillo y hablaban de sus estreses académicos, las grandes mesas de tonos grises y melancólicos estaban repletas de apuntes, fosforitos, rotuladores de todos los colores, envoltorios de chicles y botellas de agua y a parte de la dificultad de encontrar un espacio donde amoldarme a ese supuesto “ambiente de estudio” ¡¡tenía que hacer cola para ir al baño!!.
Es realmente sorprendente cómo cambia un lugar de unas épocas a otras y cómo de un espacio sosegado, silencioso y frío se puede pasar a un calor humano espantoso (con sus consecuentes olores totalmente incómodos para la concentración en el estudio) y a un continuo movimiento de sillas, de gente que habla, que se ríe y que le llaman por teléfono contestando, claro está, sin miramientos y con un desparpajo totalmente irrespetuoso con la minoría que pretende estudiar.
La biblioteca ha pasado de ser un lugar abandonado a un punto de encuentro. Si quieres tontear o incluso buscar novio, pasar un buen rato con los amigos de una forma solidaria contándoos vuestras penas y sufrimientos por la dificultad de vuestras materias y además tener la conciencia tranquila porque has estado toda la tarde estudiando, es decir, en un supuesto lugar de estudio, sin lugar a duda acude a la biblioteca.
Y si no, también puedes hacer un estudio psicológico y etnográfico de toda esa chusma y de las mentes perdidas que se intercalan entre todo ese tropel de cabezas vacías.

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