2/06/2007

Doña Perfecta y la actualidad

En la mitad de la meticulosa escritura de los Episodios Nacionales, Benito Pérez Galdós decidió dejar a un lado su tarea por unos meses para dedicarse a la escritura de la primera de sus novelas sociales: Doña Perfecta.
Una de las principales características de este tipo de novelas es su maniqueísmo, que a veces deja entrever la ideología de su autor y obliga al lector a posicionarse a su favor o en su contra.
En Doña Perfecta se nos presenta la sociedad española de principios del siglo XIX, época en la que las ideas modernas europeas ya habían penetrado y empapado a las clases intelectuales del país. Pero todavía en España existía un pensamiento tradicionalista, reaccionario y conservador que se oponía a cualquier innovación mostrándose reticente ante el mínimo indicio de progreso. En la novela está representado por los habitantes de Orbajosa.
Sus habitantes, orgullosos de sus antepasados y presentes, de sus costumbres y de su calidad de vida creen que en su pueblo se encuentra la esencia de cualquier grandeza. Incluso menosprecian a Madrid resaltando su moralidad y pureza ante tal gentío moderno, ateo y materialista.
La novela carece de una trama compleja o interesante pero su importancia recae en que los conflictos personales de los protagonistas se extrapolan a la sociedad española de entonces y curiosamente también a la de ahora. Parece que los tiempos no cambian tanto y que los problemas se van repitiendo a lo largo de la historia.
Si bien ese fervor católico de los habitantes de Orbajosa ya no está tan presente en nuestra sociedad actual, ese nacionalismo, orgullo y prepotencia de ciertas regiones e incluso del país en general sigue latente. Nunca he llegado a comprender esa necesidad de exaltar de una forma exacerbada las cualidades de un país hasta el punto de vanagloriarse con egocentrismo y de creer indudablemente en su superioridad frente al otro.
Ese orgullo llevado al extremo genera comportamientos de reproche hacia otras regiones o naciones de tal forma que se ciegan ante posibles mejoras que podrían adquirir observando más tolerantemente a las demás.
Al igual que las personas aprendemos unas de otras, las naciones y las regiones de un país deberían dejar a un lado sus intransigencias y seguir enriqueciéndose en vez de dedicarse a mirarse el ombligo y a adornarlo con un sinfín de piercings, tatuajes y demás superficialidades.

1 comment:

mar vilanova silla said...

Hoy en dia nada es perfecto. Vivimos en un mundo lleno de moralidades engañosas ,lleno de contradicciones éticas que muxas veces nos conducen al fracaso. Cada de uno de los que gobiernan el mundo nos quieren hacre creer su doctrina mediante engañifas y juegos de palabras y los mismos que nos la quieren inculcar no son capaces de aplicarsela a ellos mismos. el capitalismo ha convertido el mundo en una gran empresa y nosotros somos los clientes, siempre nos van a querer vender un producto alegando que el cliente siempre tiene la razón.Vivimos en una sociedad engaños y por eso creo que extrapolar esta novela a nuestros dias es algo beneficioso , como dice Galdós: "Es cuanto ahora podemos decir de las personas que parecen buenas y no lo son"