En el ecuador de "El idiota"
Nunca es tarde para empezar a descubrir nuevos autores. Aunque a veces la proliferación de escritores y obras en determinadas épocas es tan grande que nos abruma, hay que apartar a un lado la vagancia y adentrarnos en la obra de ese autor que nos inquieta sin más dilaciones.
Después de oír mencionar en numerosas ocasiones el nombre de Dostoievski, decidí que ya había llegado la hora de empezar a leerlo. La obra elegida como primera toma de contacto fue “El idiota”.
El carácter folletinesco de estas novelas decimonónicas nos deja absortos impidiéndonos despegar el libro de nuestras manos. A algunos los marea por la cantidad de personajes que aparecen y sobre todo por la dificultad de recordar sus nombres (que están originariamente en ruso).
Aunque exista un personaje principal, el príncipe Miskhyn, “el idiota”, cuyo apelativo es dado por la mayoría de los que le rodean, quienes lo consideran un tonto por su excesiva bondad, la trama no es unidireccional sino que junto a la trayectoria vital del príncipe aparecen un sinfín de personajes e historias que nos desvían de la supuesta trama central captando nuestra atención.
Sólo cuatrocientas páginas, varios personajes sobre los que se nos van desvelando cada vez más peculiaridades y una desorientación total de hacia dónde van todos ellos, qué objetivos persiguen o cuáles serán sus destinos. Me quedan otras cuatrocientas para poder aclararme...

No comments:
Post a Comment