4/05/2008

"La violencia" por Fernando Vallejo

Una novela de tono realista, ambientada en la Colombia violenta que sigue existiendo en nuestros días, siempre tiene una demanda de lectores asegurada.
Cuando empecé a leer La virgen de los sicarios, sus páginas me trasladaron a una de sus grandes ciudades: Medellín. Recorría sus calles con soltura (aunque no estuviesen descritas minuciosamente) y observaba las comunas que se extienden por las colinas que circundan la ciudad. Me sorprendía la violencia y los asesinatos a sangre fría que se sucedían día tras día pero las diferencias dialectales junto al humor cínico del protagonista, un gramático colombiano resignado, mantenían mi atención alerta.
La violencia es tratada desde un punto de vista interno, a través de la mirada de un sicario que pertenece a ese mundo sin ley de las comunas. Podría ser entonces verídica aunque la narración la lleva a cabo un gramático de otro status y nivel social, que se enamora del sicario.
En Medellín, cada día es una auténtica lucha por la supervivencia y en muchas ocasiones, la bala puede dirigirse a tu sien sin motivo alguno. Ciudad sin ley, sin orden ni conciencia. ¿Es tan exagerado el problema o se hiperboliza como recurso literario?.
De cualquier forma, cuando el joven sicario Alexis no para de cometer asesinatos con víctimas tan dispares como un grupo de policías o una mujer embarazada, el argumento empieza a perder emoción y la novela se hace demasiado reiterativa. Si la violencia, en una primera instancia, puede captar al lector, para ser una buena obra tiene que fundamentarse en algo más sólido.
Sigo desconociendo los factores que elevan una obra al status de best seller...

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