11/28/2006

¿Amor (in)existente?

Todas las novelas decimonónicas tratan de amor. Si no es el tema central aparece como una acción secundaria pero el no hablar de amor es inevitable e inexcusable. Aquel que desee rehuirlo lo tiene bastante crudo...
El amor es tratado desde diferentes perspectivas pero la mayoría son amores agonizantes, nostálgicos y calumniosos, siempre se plantean uniones imposibles, irrealizables o al menos llenas de obstáculos que no hacen más que hacer sufrir a los amantes.
Los hombres van a la guerra o a lugares remotos en busca de fortuna y se ausentan mientras las mujeres palidecen y se debilitan en la espera hasta tal punto que muchas de ellas mueren en el proceso o en los brazos del amado en el mismo momento de su regreso.
La trama consiste casi siempre en elucubrar cuál será el desenlace fatal de la pareja, ¿resistirán el detestable infortunio? ¿sobrevivirán ante las desavenencias del destino?... Si nos centramos en la época pesimista en la que fueron escritas podemos deducir el final..., nada bueno. Aún así el autor nos cautiva con los amantes solidarizándonos con ellos y haciéndonos sentir que ese es el amor verdadero que todos buscamos.
Pero ¿realmente existe ese amor? O es ¿ficción? ¿No es ese amor una pasión exacerbada cuyo deseo se ve hiperbolizado por los obstáculos con los que se encuentra?. Los amantes padecen los más inimaginables sufrimientos que generalmente desembocan en una tragedia. Aún así luchan por ese amor rompiendo las barreras durante un largo proceso en el que la pasión se aviva gratamente. Tal amor es sublime pero ¿no es acaso inexistente?.
El descrédito de que hoy en día existan amores así es absoluto. Las condiciones no son las mismas y como no hay trabas, valores y honores que defender, la pasión disminuye rápidamente y la ilusión se pierde. La facilidad con que se empiezan y se consumen las relaciones es pasmosa y no hay cabida en la sociedad para las almas románticas.
Debemos de adecuarnos a nuestro tiempo y ver que el amor ha mudado su piel o languidecer también nosotros pensando que el amor es inexistente.

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