2/17/2007

Un alguien

Inesperadamente alguien irrumpió en su vida y removió su pasado sin mala intención, con ánimo de conocerle, sin un objetivo interesado sino más bien con una ingenua disposición. Pero aún sin quererlo ese alguien te cohibe con preguntas de imposible escape y su inusitada presencia te recuerda quién fuiste y no quién eres.
Las vicisitudes sufridas los últimos meses habían creado un ser nuevo y ese alguien fue la luz que alumbró la conciencia del ser desconocido en el que se había convertido.
Entonces, asustado, se remueve nervioso en la cama, anda cabizbajo y meditabundo por el día, pretende volver, pero ¿quién era?, ya no lo sabe. Cualquier tipo de recuperación es imposible- piensa-, pero el que desconoce el nuevo monstruo bajo el mismo rostro, el que tiene una concepción del ser antiguo, “ese alguien” trae una inimaginable esperanza.

1 comment:

Víctor said...

Luego vió que no era tanto volver sino recordar. Una montaña se recuerda por su altitud. De una alta torre predomina la cúspide. Pero no porque embelleciese con grises y azules sus almenas dejarían sus cimientos de sustentarlas.
Vendría gente que se quedaría prendada con sus arcos de medio punto a ras de suelo. A otros les gustarían sus apuntados, que con gracia artesanal se iban ornamentando a medida que ganabas en altura. Pero pocos serían los huéspedes que se quedaran solo con su azotea, cambiante e irreverente. Esos pocos no podrían ver de verdad. Pero no por falta de elementos. Simplemente no sabrían donde mirar.
Debía calmarse y confíar más en su estructura, que no porque creyera que la cubría la niebla, dejaba de existir.