Desinformación
Seguro que te has preguntado alguna vez porque hoy en día existe tanta desinformación. Con la globalización y los avances en los medios de comunicación, el acceso a la información se ha facilitado muchísimo de tal forma que prácticamente todo puede encontrarse en internet. De hecho, una de las empresas más potentes hoy en día, la tan conocida Google, tiene entre sus proyectos la digitalización de todos los libros habidos y por haber. La tarea de clasificar y archivar documentos, fotografías, audiovisuales, libros... y compilarlos de manera organizada es cada vez más complicada y sin embargo, se producen verdaderos compendios a los que podemos acceder gracias a las constantes innovaciones tecnológicas.
La frase diaria en boca de todos es “se encuentra en internet". Internet es el nuevo Dios, la fuente suprema de conocimiento y saber de la que todo el mundo puede disponer, ya que aquel que no está en condiciones económicas puede acceder sin problemas a través de diversas instituciones públicas o pagando tan solo unos céntimos en el locutorio de la esquina.
Sin embargo, cada día, en cualquier ambiente y a cualquier edad se observan casos de incultura espeluznantes. Hasta los universitarios, que deberían destacar por estar recibiendo una formación y educación ¡¿superior?! tienen grandes lagunas.
Podría hacer una lista de preguntas básicas como: ¿cuál es la capital de Japón? O sin salirnos del continente, ¿la de Hungría?; ¿quién escribió La Celestina? O dígame tan sólo una obra de Lope de Vega; ¿en que año finalizó la Reconquista? O ¿cuándo murió Franco?...
No te alteres si no sabes alguna de ellas, es normal, no he formulado las preguntas con comedimiento. Simplemente quería exponer la gravedad del problema y la importancia de empezar a buscar soluciones. Tan avanzados y desarrollados que estamos en Europa y al mismo tiempo tan desinformados...
Fíjate que el otro día, sin ir más lejos, hablando de sexo (tema en el que se ha mejorado notablemente o al menos ya no existen tabúes ni prejuicios que impidan hablar de ello), comentaba con una amiga una discusión que tuvo con su novio y sin saber por qué le pregunté: ¿entonces tuvisteis sexo oral?, a lo que me respondió: “no, no, estaba enfadado así que no hablamos nada...”. Por cierto, que mi amiga no es precisamente una novata en la materia...
