4/19/2009

Y sonreír...

...pues nos repetimos tantas veces durante nuestra corta vida, pues retomamos tantas veces lo abandonado, pues no sabemos ni por qué, ni dónde, ni cómo recomenzamos pero la simple y vaga esperanza de aflorar de nuevo, conscientes de que nunca existió un florecimiento perfecto, dibuja un ingenuo e inocente sonreír...
Y sonreír...

10/19/2008

CONDICIONALES ADVERSATIVAS

Si un individuo no da noticias puede ser que esté muerto o que esté pasando los mejores años de su vida.
Si un individuo habla demasiado cae inevitablemente en la repetición e incluso en la homogeneidad pero si se calla puede que el silencio sea más rutinario e insostenible.
Si alguien como yo deja de escribir en este blog puede invertir más tiempo mirando al techo o puede seguir consumiéndolo mirándose el ombligo.
Si enuncio condiciones, ¿espero soluciones o bifurcaciones?.

8/24/2008

Deriba Merga, campeon olimpico

La perspectiva que adoptamos es fundamental en el transcurso de nuestra vida y como éste está lleno de avatares y cambios, nuestra perspectiva tambien varía. El problema es que la mayoría de las veces no nos damos cuenta de los cambios por lo que no sabemos que nos depara el futuro. Hoy me di cuenta de que mi perspectiva había cambiado. Deriba Merga ganó el maratón olímpico de Beijing 2008 en una carrera fascinante en la que demostró una fortaleza, resistencia y al mismo tiempo una calma inhumanas.
En los primeros 15 kilómetros el grupo en cabeza se componía de dos etíopes, tres keniatas, dos marroquís, dos de Eritrea y un español. Entre la raza negra y de color café era un orgullo ver el contraste que aportaba al grupo un español blanquito (aunque estuviese moreno de tanto entrenamiento). Poco a poco el grupo se fue disgregando hasta que quedar en cabeza sólamente tres corredores. Era el kilómetro treinta y cinco y sus componentes eran un keniata (medalla de oro), un marroquí (medalla de plata) y un etíope (Deriba Merga, cuarto puesto).
En casi todas las pruebas olímpicas se ven malos gestos pues al fin y al cabo es una competición y aunque uno quiera ser cortés y educado las formas suelen perderse reluciendo nuestro instinto animal ante el objetivo de ganar. Seamos conscientes, hablamos de unas olimpiadas y esta gente no vive de otra cosa, dedica su vida al deporte y comen gracias a ello con lo que quieren ver satisfechos sus esfuerzos siendo el número uno. En una maratón, por su extensión y duración pueden verse actitudes de compañerismo pues hablamos de 42 kilómetros y no es cuestión de llevarse a matar con el de al lado ya que uno perdería energía simplemente por la rabia que acumule o por sus malos pensamientos. Es en ese sentido, una de las pruebas más bonitas.
Por el kilómetro treinta y pico, Deriba Merga compartió la botella de agua que acababa de coger con el keniata y campeón olímpico, acto digno de elogiar aunque sea algo lógico y normal (¿dónde encontramos hoy la lógica y la normalidad?). Desde el momento en que estos tres corredores se separaron pensé que Deriba Merga iba a ganar. Su cara reflejaba tal tranquilidad y sosiego que parecía que iba de paseo con su abuelita un domingo por la tarde. El keniata, sin embargo, tenía cara de agotado y el marroquí de hacer esfuerzos extremos. De repente el campeón olímpico cambió el ritmo y pegó un tirón fortísimo que Merga no siguió, de hecho su cara ni se inmutó. El subcampeón, mirando constantemente hacia atrás, aguantó el empujón como pudo. Por el kilómetro cuarenta prácticamente se podía preveer cuales serían las posiciones pero Merga me volvió a sorprender. Entrando al estadio su compatriota Kebede lo adelantó pegando un fuerte cambio de ritmo y quedó en tercera posición. Merga no aceleró, no cambió el ritmo ni se forzó a sí mismo en ningún momento llegando unos segundos después que Kebede sin expresión alguna de abatimiento o derrota. Impresionante... ¡Vaya deportista de primera! Compañerismo, resistencia, calma y un control de sí mismo admirable. De todos ellos es probablemente el que más viva o el que mejor viva porque estoy segura casi en un cien por ciento de que es un hombre humilde, sencillo y feliz.
Que nadie piense que los otros tres no se merecían ganar porque sin duda alguna son unos deportistas increíbles pero Merga se llevó la medalla de oro. Todo es cuestión de perspectivas supongo...

7/16/2008

Tomando conciencia de nuestra lengua

Antes de mi ausencia vacacional, que será prolongada y que de hecho ya empezó antes de tiempo, han sido muy beneficiosos los treinta y cuatro minutillos que me he tomado para deleitarme intelectualmente con el vídeo de una entrevista que le hicieron hace poco a Félix de Azúa:

http://es.youtube.com/watch?v=Y0u1yiqp8dk

Hay momentos de auténtico goce como cuando explica los orígenes del nacionalismo o la tan humana cuestión de la identidad.

Por último y para que no quede pendiente, como española y recién licenciada en filología hispánica que soy, he firmado el manifiesto en pro de nuestra lengua al que se puede acceder y unirse a través de http://www.libertaddigital.es/. El estudio y reconocimiento del español está en auge a nivel mundial mientras que en nuestro país decae hasta el punto de querer ser evitado, ¿contradictorio, verdad?. No valoramos lo que tenemos...

6/03/2008

Mexic(an)o lindo y querido

No sé hasta qué punto es positivo sentirse identificado con una novela. Los vanguardistas buscaban precisamente esa distancia con el lector que producía un extrañamiento y daba cabida a la crítica. Sin embargo, cuando nos vemos tan reflejados con una historia, unas circunstancias o con las ideas que expone una novela es difícil ser críticos y más, si el tema tratado es algo tan subjetivo y relativo como el amor.
La novela Querido Diego, te abraza Quiela de Elena Poniatowska es un compendio de cartas de amor que Quiela le manda desde Europa a su marido Diego, quien había regresado a México, su país natal.
Las cartas jamás son contestadas pero Quiela, enamorada y obsesionada persiste en su amor manteniendo la esperanza de que Diego la conteste. Su amor resulta enfermizo al estilo de las novelas decimonónicas europeas, aunque éste se haya consumado. Precisamente por este detalle es quizá más dramático, ya que Quiela es incapaz de aceptar el final de un amor que ya no tiene sentido. Además el amor en la distancia es todavía más desequilibrado que un amor cercano y la obsesión del enamorado hace perder el sentido del tiempo hasta el punto de que la amante, cuando consigue al final reunir el dinero para volar a México y encontrarse con su amado, el famoso pintor Diego Rivera, éste ni la reconoce.
El dramático final deja un sabor amargo en la boca de los enamoradizos y apasionados pero también nos deja con la convicción de un goce único producido por las exaltaciones inalcanzables en un amor racional y razonable.
Es la siempre dicotomía del amor, el amado y el amante, sólo que llevada al extremo con sus consecuencias trágicas.

5/27/2008

Cien años de soledad

La capacidad de plantearse el equívoco en nuestras creencias u opiniones es fundamental para poder recapacitar sobre lo dicho y admitir nuestro error o consolidar nuestra posición. Dudar de uno mismo es un lujo y por lo menos, en lo que se refiere a la literatura intento aprovecharlo.
Hace tres o cuatro veranos me leí Cien años de soledad, la obra maestra del colombiano Gabriel García Márquez y recuerdo que acabé detestándola. Reconozco que sus páginas me las metía con calzador entre la siesta y las tardes ociosas de piscina y mi único deseo era terminarla cuanto antes. Ni siquiera me impactó el final o por lo menos no lo recordaba, a pesar de la conexión y lógica que tienen todas las obras de Márquez.
En realidad, la literatura como arte es cuestión de gustos pero si alguien que aprecias o distingues precisamente por su gusto literario te habla bien de una obra que a ti no te atrae lo más mínimo, empiezas a plantearte si la leíste bien o si emitiste un juicio demasiado precipitado.
He intentado buscar en esta segunda lectura los motivos que me condujeron a tacharla de aburrida e insípida pero me ha resultado difícil. Lo único que puedo alegar en su contra es que al ser una novela extensa y con demasiados personajes de nombres parecidos puede confundir al lector si no está excesivamente concentrado o predispuesto a entenderlo todo. Aun así el estilo de Gabriel García Márquez se caracteriza por su sencillez y accesibilidad.
Cien años de soledad es la historia de la fundación de Macondo, lugar que podría identificarse con cualquier ciudad latinoamericana. A lo largo de la novela, Macondo sufre grandes transformaciones promovidas por la industrialización y el auge económico que se concreta en la llegada del ferrocarril o por pestes, lluvias torrenciales y vientos que acaban arrasándola. En el transcurso de su historia contabilizado en un periodo de 100 años, se narran las vidas de los personajes de toda una estirpe, la familia de los Buendía. De generación en generación se cometen los mismos errores y se sienten las mismas pasiones, arrebatos, locuras, fracasos, decepciones y por supuesto ese sentimiento inherente a la raza humana que es la soledad.
La novela, cuyo narrador es el sabio Melquíades, simplemente cuenta la historia de la humanidad en sí, en la que a pesar de haber sufrido guerras, haber pasado por estrecheces económicas o por amores imposibles y desequilibrados se sigue reincidiendo siempre en lo mismo.
El final, que dice:
La ciudad de los espejos (o los espejismos) sería arrasada por el viento y desterrada de la memoria de los hombres en el instante en que Aureliano Babilonia acabara de descifrar los pergaminos, y que todo lo escrito en ellos era irrepetible desde siempre y para siempre, porque las estirpes condenadas a cien años de soledad no tenían una segunda oportunidad.
puede resultar ambiguo.
Una buena lectora amiga mía lo calificaba de pesimista porque el autor no daba pie a una segunda oportunidad en la que cambiar el transcurso de los acontecimientos y remedar los errores. Yo sin embargo lo sentí optimista ya que era irrepetible una estirpe tan torpe, terca, impregnada de soledad y reincidente y circular en sus errores.
Pero creo que habrá muchas interpretaciones del final o de la obra entera...

5/21/2008

Titulitis

La enfermedad más extendida y contagiosa que amenaza a la población actual, sobre todo de edades comprendidas entre los 18 y 30 años es la comúnmente denominada: titulitis.
Sus síntomas son inconfundibles: ansiedad, aparición de canas provocadas por el estrés y cerramiento de la mente ofuscada y obcecada en el simple objetivo de conseguir títulos.
Como la obesidad, la titulitis es producto de la sociedad abusiva en la que vivimos basada en el exceso y las no limitaciones. Comer es una necesidad pero no hay que hacerlo de manera descomedida, sin orden ni concierto y sin un criterio electivo. De igual manera sucede con los títulos. Es necesario tener uno, sea el graduado escolar, el de bachiller o el universitario pero hay que dosificar nuestras energías y contener nuestras ambiciones de obtener más y más papeles que no significan nada.
Nuestra formación se ha reducido a ese deseo por alcanzar títulos olvidándonos del placer de aprender. Nos ciega el estúpido fin sin aprovechar el transcurso del proceso.
Ya vale de agobiarnos con certificados de cursos de idiomas, congresos, prácticas en empresas, conferencias… porque si no enfermaremos y padeceremos la no tan temida pero sin lugar a duda peligrosa, titulitis.
Pero ¡cuidado! tampoco hay que volvernos anoréxicos por miedo a la obesidad. No hay que comer estrictamente lo necesario y olvidarnos del placer de un dulce. Necesitamos títulos para nuestra inserción laboral o para sentirnos recompensados por nuestros esfuerzos en determinados momentos. Al fin y al cabo todos sabemos que la aparición de un michelín es signo de progreso y felicidad.

5/18/2008

Primer contacto con Roberto Arlt

Roberto Arlt es un escritor argentino nacido un año después que Jorge Luis Borges. La mayoría de sus obras se publicaron en los años veinte, al igual que las de su contemporáneo, pero no alcanzaron la fama internacional de las de éste.
Ojeando las librerías de Corrientes encontraba siempre el mismo libro: El juguete rabioso, su primera novela, pero hasta esta semana no la había leído.
Art es considerado como el iniciador del realismo crítico-urbano, cuyo principal representante es Juan Carlos Onetti. Este uruguayo es su más fiel admirador y considera que Arlt rompió la idea de estilo, propagada por los modernistas, adscribiéndose así al movimiento vanguardista.
Sus novelas tratan de los problemas de la subjetividad moderna centrándose sobre todo en las clases bajas y sus miserias, ya que él residía en Boedo, uno de los barrios pobres de inmigrantes de Buenos Aires.
Se le ha tachado de mal escritor y de duro por sus temas pero yo no veo ni lo uno ni lo otro. Como escritor su estilo resulta interesante por la cantidad de registros que incluye además de por introducir una gran cantidad de términos del lunfardo y de otras jergas. En cuanto a la dureza de sus obras tampoco la reconozco porque si bien trata sobre vidas violentas, delincuencia y pobreza, establece una distancia respecto al lector que impide que éste se sienta identificado.
Aún así para tratar los temas de forma, no mal escrita, sino fluida y sencilla y sentirnos identificados o afectados con lo que leemos, recomiendo no a este argentino sino al salvadoreño Manlio Argueta, pero de él ya hablaremos en otra ocasión.

5/10/2008

Borges y el saber

Cuanto más sabes, más sientes que no sabes y más necesitas saber. Por eso Sócrates dijo aquella máxima de “yo sólo se que no se nada”.
Por eso los relatos de Borges hablan de lo inabarcable del conocimiento.
Cada relato borgiano es una fuente de saber, una muestra de erudición y de un pensamiento sólido y fundamentado. Sus cuentos se caracterizan por la intertextualidad y por las continuas referencias a figuras históricas, políticas, literarias o de otras disciplinas y ámbitos como por ejemplo la música.
A un lector de nivel medio como yo, cuando lee sus relatos o incluso alguno de sus poemas, se le escapan muchas cosas y siente la necesidad de leerlo de nuevo. Sucede como cuando uno lee El Quijote y años después lo relee siendo capaz de sacarle mucho más jugo. Además, la ambigüedad de sus textos, inscritos en la corriente del realismo fantástico, da lugar a un sinfín de interpretaciones.
Cuentos como El Aleph o La biblioteca de Babel no tienen caducidad, entre otras cosas porque interpelan al lector incitándolo a adoptar una posición o simplemente a reflexionar. Y en eso reside también su interés, condensado en la locución latina: cogito ergo sum. Si pienso, existo y si Borges me hace pensar, también me hace sentir que estoy vivo.
Resulta paradójico que sea Jorge Luis Borges, escritor de una universalidad y un acervo cultural inmenso, quien nos hable de las limitaciones del lenguaje y del conocimiento humano. Será probablemente por eso de que cuanto más sabes, más sientes que no sabes y más consciente eres de que no puedes saberlo todo.

5/04/2008

Soldados de Salamina

El best-seller Soldados de Salamina del escritor y profesor universitario Javier Cercas fue un libro que me encontré por casualidad una tarde de domingo de esas que uno dedica a la lectura de los periódicos o de alguna novelilla liviana.
Era un libro sonado que había tenido mucho éxito y aunque no suelo leer ese tipo de libros sentía curiosidad. Además había sido llevado al cine por David Trueba.
No me meteré con la película porque no tengo conocimientos ni capacidad crítica cinematográfica suficientes como para hacerlo, aunque no hay que ser muy ávido para percatarse de que los actores son malísimos, pero sí con el libro y en concreto, con su estructura y su temática.
Una de las ventajas de este libro es que su tema resulta bastante atractivo. Cuenta la historia del fusilamiento de Rafael Sánchez Mazas, uno de los fundadores de la falange, desde una perspectiva histórica, según su autor, alejada de cualquier ficción novelística. Sin profundizar en la veracidad de los hechos o en si su visión imparcial conlleva un posicionamiento, lo que está claro es que el tema principal, es decir, la historia de guerra, queda diluida por las historias frívolas semi-autobiográficas del escritor. Cuenta sin gracia su desaliento como escritor fracasado que no publica nada y que ya no sabe de lo que escribir; sus historias sexuales y amorosas, tras un divorcio, con una vulgar pitonisa alejada del intelectualismo al que él supuestamente pertenece y para divertir (o desesperar) también hace partícipe al lector de sus intuiciones y posibles hipótesis resolutivas de la historia. Así que si el libro se compone más o menos de 250 páginas, las únicas que se pueden disfrutar por ser historietas de guerra como las que nos contaban nuestros abuelos, son aproximadamente 50.
Tiene una estructura bastante desequilibrada. Utiliza unas 100 páginas para ubicarnos y situarnos a modo de introducción (¿?) que resultan ser ¡casi la mitad del libro!, 50 páginas que dedica a la historia en sí y por último otras 100 páginas en las que tenemos que sufrir sus infantiles juegos de investigador y detective que quiere averiguar el paradero y la identidad del soldado que no fusiló a Rafael Sánchez Mazas, algo que es totalmente intrascendente en la narración e irrelevante hoy en día.
Me propuse no acabar el libro una vez terminada la historia de 50 páginas, ya que con la "breve" introducción ya había tenido bastante, pero no pude. Necesitaba ver si al final se dilucidaba algo o si de repente el escritor confesaba la inutilidad de sus juegos. Quizás más que necesitar, esperaba con ingenuidad que algo que tanto éxito había alcanzado tuviese un buen final, pero no debía de serlo porque ya casi ni lo recuerdo.

4/27/2008

Sorpresas editoriales

El mundo editorial está lleno de sorpresas y según sean gratas o no, los lectores se inclinan por la compra de unas ediciones u otras.
Hay editoriales que tienen un prestigio consolidado como Cátedra y su edición de clásicos españoles publicada en tapas negras. El color oscuro exterior contrasta con la claridad en contenidos de su interior ya que cada obra es prologada con un estudio analítico realizado por expertos en la materia.
Sin embargo, estas obras pueden encontrarse en ediciones mucho más baratas producidas por editoriales desconocidas en las que la diferencia más notable se halla precisamente en el prólogo o texto introductorio.
En el año 2001 el diario español El Mundo sacó a la venta una edición titulada Las cien mejores novelas en castellano del siglo XX, entre las cuales se encuentra la célebre Ficciones de Jorge Luis Borges. El prólogo lo escribía el secretario general del PSOE de entonces, José Luis Rodríguez Zapatero, actual presidente del Gobierno español.
Sin entrar en el aprecio o desprecio que le tengo a este autor y al prologuista en cuestión, creo que es notoria la ofensa que cualquier literato, filólogo o estudioso en la materia puede recibir.
No desacredito las aptitudes de Zapatero en la escritura ni su conocimiento de la obra borgiana pero indudablemente creo que Jorge Luis Borges no es precisamente un escritor local desconocido cuya obra no haya sido expuesta a multitud de estudios minuciosos y detallados, por lo que sea difícil encontrar a un prologuista más adecuado.
Estoy de acuerdo, y es más, agradezco que haya editoriales que publiquen estas obras a precios bajos pero creo que es inadmisible (y más tratándose de Borges) que los prólogos sean escritos por personalidades políticas o de otros ámbitos y disciplinas distintos al que nos concierne. Para eso mejor que se publique exclusivamente la obra.

4/23/2008

Desinformación

Seguro que te has preguntado alguna vez porque hoy en día existe tanta desinformación. Con la globalización y los avances en los medios de comunicación, el acceso a la información se ha facilitado muchísimo de tal forma que prácticamente todo puede encontrarse en internet. De hecho, una de las empresas más potentes hoy en día, la tan conocida Google, tiene entre sus proyectos la digitalización de todos los libros habidos y por haber. La tarea de clasificar y archivar documentos, fotografías, audiovisuales, libros... y compilarlos de manera organizada es cada vez más complicada y sin embargo, se producen verdaderos compendios a los que podemos acceder gracias a las constantes innovaciones tecnológicas.
La frase diaria en boca de todos es “se encuentra en internet". Internet es el nuevo Dios, la fuente suprema de conocimiento y saber de la que todo el mundo puede disponer, ya que aquel que no está en condiciones económicas puede acceder sin problemas a través de diversas instituciones públicas o pagando tan solo unos céntimos en el locutorio de la esquina.
Sin embargo, cada día, en cualquier ambiente y a cualquier edad se observan casos de incultura espeluznantes. Hasta los universitarios, que deberían destacar por estar recibiendo una formación y educación ¡¿superior?! tienen grandes lagunas.
Podría hacer una lista de preguntas básicas como: ¿cuál es la capital de Japón? O sin salirnos del continente, ¿la de Hungría?; ¿quién escribió La Celestina? O dígame tan sólo una obra de Lope de Vega; ¿en que año finalizó la Reconquista? O ¿cuándo murió Franco?...
No te alteres si no sabes alguna de ellas, es normal, no he formulado las preguntas con comedimiento. Simplemente quería exponer la gravedad del problema y la importancia de empezar a buscar soluciones. Tan avanzados y desarrollados que estamos en Europa y al mismo tiempo tan desinformados...
Fíjate que el otro día, sin ir más lejos, hablando de sexo (tema en el que se ha mejorado notablemente o al menos ya no existen tabúes ni prejuicios que impidan hablar de ello), comentaba con una amiga una discusión que tuvo con su novio y sin saber por qué le pregunté: ¿entonces tuvisteis sexo oral?, a lo que me respondió: “no, no, estaba enfadado así que no hablamos nada...”. Por cierto, que mi amiga no es precisamente una novata en la materia...

4/20/2008

Replanteamientos

Este blog se ha convertido en una acumulación de reseñas de libros leídos y comentarios sobre alguna película o anécdota real. He adoptado un tono un tanto ampuloso, retorcido e incluso farragoso (a pesar de ser yo misma quien lo critica hasta la saciedad) con oraciones extensas de sintaxis compleja y rebuscada. Por el contrario, me tomo la licencia de propagar a voz en grito la compra de un libro u otro. Buscaba un lenguaje literario, de rigor académico y objetivo y he caído en la más explícita subjetividad.
En realidad, uno se cuestiona siempre los motivos o los porqués de la escritura y más si se publica de esta manera en la que cualquiera tiene acceso a lo que escribes. Desde la creación de este blog he incorporado pocas innovaciones, no tengo links ni un título excesivamente atractivo y si nos preocupamos del índice de comentarios ¡apaga y vámonos!. No prometo grandes cambios pero sí darle un poco más de movimiento para que no permanezca medio muerto.
No sé si tengo lectores o si mis entradas suscitan algo a quién se topa con ellas, pero sea como sea, he decidido escribir de forma más fluida, menos estática y estricta. Seguiré con las reseñas, o mejor dicho, con los pequeños comentarios personales de las obras que leo (para no aburrir con análisis detallados que hagan excesivamente extensas las entradas), y quizá escriba de nuevo pequeñas historias, pensamientos o alguna idea.
Borges decía que el joven escritor tiende siempre a ser barroco porque cree que así resalta como intelectual y se distancia del inculto. Sin embargo, el efecto que producen los textos llenos de palabras rebuscadas es precisamente el contrario.
Nadie dijo que escribir fuese sencillo pero al menos ¡que el contenido no se pierda entre formas aburridas y tortuosas expresiones!.

4/19/2008

Mansura

Para incentivar a niños y jóvenes a que lean, hay que saber elegir las lecturas apropiadas para cada edad, adecuadas a su vocabulario y nivel de comprensión, exactamente igual que cuando se aprende un idioma extranjero. Si el joven que lee por gusto se encuentra con varios libros farragosos, de estructura compleja y léxico rebuscado lo más probable es que empiece a abandonar la lectura y emplee su tiempo en otras actividades de ocio que exijan menos esfuerzo y concentración como ver una película o jugar a la play station.
Por eso es imprescindible recomendar buenos libros como la novela Mansura (1987) de Félix de Azúa. Hay muchos rasgos dignos de comentar como la actualización y modernización de un género tan poco apreciado y olvidado hoy en día como los libros de caballerías. Este género que narra los amores imposibles, respetuosos y leales de caballeros honorables junto a las cruentas batallas y tortuosas cruzadas que acometen, es poco aceptado entre las nuevas generaciones, quizá, por los tecnicismos y el lenguaje desusado que emplean. Sin embargo, Félix de Azúa, con su fluidez de estilo y divertidas narraciones acorta las distancias que puedan existir entre el lector y este tipo de libros, acercándolos a un público más amplio.
Siendo fiel al género, con sus títulos anunciadores a principio de cada capítulo, con su base histórica y legendaria y con los héroes y valores propios de la época, sabe captar al joven lector (y al adulto que busca evadirse de novelas insustanciales) entreteniéndolo y encauzándolo por un camino lleno de aventuras que abren y despiertan la imaginación.
Pero ¡ojo! Que sea un libro entretenido y aventurero no implica que no sea reflexivo, que no invite a cuestionamientos trascendentales o que carezca de pensamiento y contenido, y si no, ¡léanse este libro y entenderán lo que digo!.

4/10/2008

Más violencia: Ciudad de Dios

Para seguir con el tema de la violencia en Latinoamérica, porque hay muchos tipos de violencia y muchos lugares donde podemos hallarla, esta vez me situé en Brasil viendo la película Ciudad de Dios.
Está basada en una novela de seiscientas páginas, escrita por el brasileño Paolo Lins, periodista que vivió en los años sesenta en una de las favelas más peligrosas de Rio de Janeiro, que recibía ese mismo nombre: Ciudad de Dios.
La película adapta y por lo tanto se ve obligada a reducir, la multitud de historias y personajes que se entrelazan en la novela. Constantemente aparecen personajes nuevos que se suman a otros delincuentes, traficantes y mafiosos en busca de venganza por agravios personales con otras bandas o que simplemente se encaminan por la violencia para intentar sobrevivir en ese ambiente irrespetuoso, peligroso y bárbaro.
Para testimoniar y justificar o dar veracidad y más valor a la violencia que se muestra, se indica al final de la película que está basada en hechos reales. Como en las películas “Rosario Tijeras” de Colombia, “Amores perros” de México o ésta que mencionamos, la violencia es el tema principal y por lo visto lo que más vende. Parece que hay que resarcirse en las miserias de Latinoamérica para dar a conocerla al mundo. “Es lo que hay”_ argumentarán algunos y no puedo negarlo pero además hay muchas otras cosas. Creo que pocos conocen películas latinoamericanas que hablen de sus maravillas naturales o de su tranquila vida cotidiana, lejos del estrés del mundo desarrollado. Supongo que eso no vende.

4/05/2008

"La violencia" por Fernando Vallejo

Una novela de tono realista, ambientada en la Colombia violenta que sigue existiendo en nuestros días, siempre tiene una demanda de lectores asegurada.
Cuando empecé a leer La virgen de los sicarios, sus páginas me trasladaron a una de sus grandes ciudades: Medellín. Recorría sus calles con soltura (aunque no estuviesen descritas minuciosamente) y observaba las comunas que se extienden por las colinas que circundan la ciudad. Me sorprendía la violencia y los asesinatos a sangre fría que se sucedían día tras día pero las diferencias dialectales junto al humor cínico del protagonista, un gramático colombiano resignado, mantenían mi atención alerta.
La violencia es tratada desde un punto de vista interno, a través de la mirada de un sicario que pertenece a ese mundo sin ley de las comunas. Podría ser entonces verídica aunque la narración la lleva a cabo un gramático de otro status y nivel social, que se enamora del sicario.
En Medellín, cada día es una auténtica lucha por la supervivencia y en muchas ocasiones, la bala puede dirigirse a tu sien sin motivo alguno. Ciudad sin ley, sin orden ni conciencia. ¿Es tan exagerado el problema o se hiperboliza como recurso literario?.
De cualquier forma, cuando el joven sicario Alexis no para de cometer asesinatos con víctimas tan dispares como un grupo de policías o una mujer embarazada, el argumento empieza a perder emoción y la novela se hace demasiado reiterativa. Si la violencia, en una primera instancia, puede captar al lector, para ser una buena obra tiene que fundamentarse en algo más sólido.
Sigo desconociendo los factores que elevan una obra al status de best seller...

3/05/2008

Todos comprometidos

Supongo que debo estar orgullosa (o quizás desilusionada) por el "aprobado" que recibí ayer en manos de una irónica empleada de correos.
Para contrastar con el resto de estos últimos días la oficina estaba atestada de gente... Por fin ejercí mi derecho de ciudadana y voté. Siempre me había dado pereza por el hecho de tener que hacerlo por correo pero me sorprendí al ver que la gente, concienciada, hacía largas colas para votar.
Este es un país lleno de holgazanes, vagos y jetas (no hay más que tener que hacer cualquier papeleo burocrático tipo becas, relaciones internacionales, pagos bancarios... para encontrarte con alguno de ellos) además de que hoy por hoy, poca gente se compromete con nada. Por no hacer, ya ni se organizan cenas, ¿quién llama al restaurante para reservar? Y todo el mundo escabulle el bulto...
Sin embargo, ahí estaban todos haciendo cola y rellenando papelitos comprometidos con su país. ¡Qué maravilla! Hasta me volvió el optimismo...
Claro está, cuando por fin me llegó el turno y le di rápidamente los votos a la empleada para huir de allí, con un suspiro de alivio me dijo: ¡la segunda aprobada de la tarde!; no se podía pedir peras al olmo, señores...

3/02/2008

"Malas" apariencias

Dentro de lo poco rutinaria que es mi vida y la variabilidad de cafés, restaurantes, lugares, ciudades, países o continentes por los que transcurre, no se por qué motivo pero me he topado más de dos veces al mismo conductor de autobús de rostro pálido y amargado. Quizás fuese un indicio de que ya era hora de publicar otro post.
La primera vez que cogí el autobús de la línea 90 volvía de estar en casa de una amiga. Pasamos una tarde distendida y relajada para lo cual elegí la vestimenta adecuada: un chándal y unas zapatillas deportivas. Como suele suceder cuando uno no es puntual ni precavido, el autobús cruzaba el semáforo en el mismo momento en el que yo salía por el portal de la casa de mi amiga, así que, como en varias ocasiones, corrí atropelladamente y golpeé el cristal de la puerta del autobús recién cerrada, poniendo cara de corderito degollado. Afortunadamente este conductor inexpresivo del que hablo no es un ser tan despreciable e hijueputa (como diría Cervantes) y accedió a abrirme la puerta.
El autobús emprendió la marcha mientras yo buscaba entre los bártulos de mi mochila la enorme cartera que por alguna extraña razón se vuelve imperceptible, es más me atrevería incluso a afirmar que desaparece, en ese preciso momento en el que la necesitas.
Al fin encontré el bonobús y esperé el tiempo necesario para que la máquina lo recibiese, lo picase (con el correspondiente ruidito que confirma el acabamiento del proceso) y me lo devolviese. Pero el conductor de mal carácter y mirada desconfiada me pidió el bono para ver si me había validado el viaje.
Me sentí un poco incómoda porque aunque fuese impuntual, torpe y un poco desorganizada con las cosas no intentaría colarme en el autobús de esa manera, pero al fin y al cabo, como había salido triunfante de la situación, me retiré tranquila a los asientos traseros a sentarme y recuperarme de la fatiga de la carrera, la búsqueda y la susodicha acusación.
Tres paradas más tarde se subieron tres quinceañeras insolentes con sus bolsas de compras de rebajas, todas maquilladas al extremo, mascando chicle con la boca abierta y con un aire altivo excesivo e insoportable. Pasaron las tres con dos bonobuses y picaron sólo dos viajes. Su acción fue descarada pero el autobusero ni se inmutó. ¡Increíble! Me parecía inadmisible semejante descuido después de la atención minuciosa que mostró conmigo. Sólo lo excuso en el caso en que estuviese mareado del tufo a perfume barato que desprendían las tres mozas.
Sin embargo, en cada parada y subida de nuevos pasajeros, el prejuicioso conductor no quitaba ojo a todo inmigrante latino, negro y marroquí que se subió en ese recorrido.
Al final del trayecto opté por olvidar mi ofensa ya que prefiero pertenecer al grupo de los marginados socialmente que al de los que yo margino moralmente.

2/15/2008

La vida no vale nada

“La vida no vale nada”-oigo todos los días refunfuñar a los mayores. “No vale nada en Latinoamérica” apuntan otros más analíticos. Pero yo no les hago caso, no me detengo en pensarlo ni en creerles, sus valores no se identifican con los míos y sus preocupaciones no tienen cabida en los ojos jóvenes y quizás imprudentes con los que yo miro la vida.

Hasta hoy.

Cuando pedaleando en mi BH antigua andaba absorta contemplando los tonos en los que se dividía el cielo, por poco la pierdo. En unos instantes se podía haber acabado todo, la rebeldía, la osadía con la que me opongo a lo irremediable y con la que niego que hay descarrilados por ahí sueltos que hacen que la vida no valga nada. No importa que tú vayas por tu carril, como yo iba tranquilamente con mi bici, o que cruces en verde siguiendo las normas, hay miles de excepciones a las reglas y es probable que te toque una de ellas.

2/10/2008

Jorge Bucay

“Seguramente hay un rumbo
Posiblemente
Y de muchas maneras
Personal y único.

Posiblemente haya un rumbo
Seguramente
Y de muchas maneras
El mismo para todos.

Hay un rumbo seguro
Y de alguna manera posible.” (Jorge Bucay)

La primera vez que tomé en mis manos un libro de Jorge Bucay era una mañana soleada cholulteca y me encontraba sentada y relajada en el jardín de la casa de una familia que aprecio.
Unos días más tarde, por el mes de diciembre, recibí como regalo de despedida El camino de la autodependencia del leído cuentista, pero esta vez su estructura carecía del encanto reflexivo que proponían sus cuentos.
Este libro forma parte de una colección llamada Hojas de Ruta, que pretende analizar los distintos caminos de la vida: el del Encuentro (del amor y del sexo con el otro), el de las Lágrimas (de las pérdidas y los duelos), el de la Felicidad (de la búsqueda del sentido) y por último el de la Autodependencia.
Este tipo de libros de carácter terapéutico y tono didáctico nunca me han convencido demasiado. Hace un par de años me compré dos librillos de autoayuda de esos que analizan los sentimientos e intentan enseñarte a quererte a ti mismo. “Sólo si tú te aprecias puedes tener éxito con los demás”, “sólo si tú te quieres permites que los demás te quieran”...y todo este tipo de máximas con los que se sermonea a los jóvenes inseguros de sí mismos.
En un libro de ciento sesenta y dos páginas como éste podríamos estimar que sobran unas cien, ya que sus ideas se repiten insaciablemente resultando sus páginas un tanto repetitivas.
Merece la pena, sin embargo, por las páginas que dedica al concepto de libertad y a su falta cuando dependemos de alguien, idea que ayudará a aquel que por amor se pierda a sí mismo y olvide su libre albedrío.
Podríamos concebirlo como un librillo más de trascendencia media que se añade a nuestra lista de títulos, pero es mejor verlo, si lo lees desde mi perspectiva, como un libro que corrobora conceptos ya asimilados o que damos por hecho, pero que conviene de vez en cuando recordarlos.