11/29/2006

De mañanita

Una pizca de luz se entromete entre mis ojos que perezosamente se ven obligados a abrirse. Como cada mañana miro el despertador entre las legañas y...¡desastre, me he vuelto a dormir!. Los párpados se separan de sopetón y doy un brinco saltando de la cama.
Mis responsables compañeras de piso estarán ya por la segunda clase del día -pienso mientras rebusco en el montón de ropa acumulada en el armario. Toda la ropa está sucia y no hay manera de encontrar algo de manga larga. Hace frío y por no perder tiempo me pongo la misma ropa de ayer por la noche. Todavía está impregnada de un olor a tabaco y sudor mezclado, fabuloso para empezar un día ordenadamente...
Tercer paso, voy a la cocina...la cena de ayer y la comida no las fregué... junto a las sartenes y los platos se acumulan las tazas del desayuno de mis compañeras que parecen gritar manifestando el deseo rencoroso de que me toca limpiarlas a mí... No me da tiempo, si no perderé la siguiente clase.
Las tripas me rugen y de alguna manera hay que acallarlas o me desconcentrarán sin que pueda mantener la atención de lo que dice el profesor...y más si no es interesante...
Fabuloso... se me olvidó meter el tetrabrik de leche a la nevera y no puedo tomarme los cereales con leche del tiempo, da igual la temperatura externa, la leche tiene que estar helada para poder saborear con gusto los cereales matutinos. Dudo por un momento en robarles un poco de leche a mis compañeras...puagh, pero es desnatada desnatada... para eso me los tomo con agua... Me echo las culpas de mis exigencias y vicios y me resigno a robarles ante la imposibilidad de pensar una alternativa mejor en esos momentos. Cuando voy a echar los cereales en el tazón caen dos pasas y unos cinco copos de avena exactamente. Hago memoria y efectivamente ayer se me olvidó que había que reponerlos...¿se los quito también a mis compañeras?. No, mi conciencia no me lo permite ya que fui yo la que decidí hacerme la independiente y autosuficiente...¡ajá! solución...abandono la idea de desayunar cereales y recurro a una caja de galletas revenidas que tengo desde las navidades pasadas. Me las regaló mi abuela como cada año y todavía no me he sentido capaz de decirle que las detesto. No hay que romper las tradiciones... bueno... al menos me darán energía para soportar la clase de diacronía.
Buscando los libros de clase...retiro de todos los rincones de mi cuarto ropa, restos de la cena de anoche, apuntes de clase manchados de café, pañuelos de papel usados ... pero nada, se me resisten. Me resigno y decido que no importan los libros, me las apañaré escuchando (si es que no tengo que ir corriendo al baño...las galletas no me han sentado muy bien...). Salgo corriendo de casa (todos los procesos anteriores los he intentado hacer rápido) y doy un portazo. ¡Zas! Efectivamente... se me han olvidado las llaves de casa. ¡Bien! Tendré que esperar hasta las tres a que vengan mis compañeras a comer aunque no sé con certeza si comerán en la uni porque es lunes y creo que tienen prácticas...
No es momento de lamentarse...ya pensaré después, salgo corriendo, el portero se ha ido a fumar un cigarro y no me abre la puerta...una vecina sale y la atravieso detrás de ella. Con la cara pálida, ojeras de sueño, sin peinarme, con mi singular hedor y la mochila abierta mientras me peleo con ella para cerrarla, me topo con un obrero que está trabajando desde las seis de la mañana. Se va a almorzar, me silba y me grita: ¡dichosos los ojos que ven tal hermosura!, el estilo hortera-moderno de su atuendo y su caballerosa frase me recuerdan que tengo clase de diacronía, sigo corriendo, pero con tal despertar ese simple piropo parece que me haya cambiado el día...

Anónimos

Recuerdo los primeros anónimos como algo emocionante. En el colegio las chicas solían recibir notitas para San Valentín con mensajes breves pero excitantes de algún admirador secreto.
El último anónimo que recibí fue el año pasado y la emoción todavía era mayor ya que al subir de nivel (de colegio a universidad) las sensaciones también habían crecido e incluso el nivel adquisitivo (en la infancia recibí una vez un clavel rojo y esta vez era ¡todo un ramo de rosas el que acompañaba la nota!.).
Cuando éramos niños normalmente corrían rumores y algún chivatillo te comentaba quién había sido el autor mientras que en otras nunca llegaba a destaparse pero aún así casi siempre nos ilusionábamos con los anónimos. A veces era incluso mejor no descubrirlo porque cuando el misterio se convertía en realidad solía perder su encanto.
En anónimos amorosos aunque a veces no son correspondidos siempre se lleva uno una alegría. Cuando eres niño quizá le das menos importancia pero según vas haciéndote mayor vas apreciando más que alguien te muestre su aprecio.
Estos anónimos aunque en determinadas situaciones nos crean miedo e inseguridades suelen tener un buen motivo y no están dirigidos con mala intención, pero hay otros que a mí me causan pavor como son los anónimos cibernéticos.
Internet está poblado de blogs, foros y grupos donde puedes expresar tus opiniones libremente sin necesidad de mostrar tu identidad. En una época arcaica donde la libertad de expresión no era un derecho humano se entiende que se utilizasen pseudónimos para evitar problemas sobre todo si estaba en juego tu vida, pero hoy en día es absurdo tener que ocultarse bajo los más diversos disfraces que lo único que muestran es la cobardía y falta de personalidad del que habla quien no puede dignarse a apoyar una opinión con un cuerpo por miedo a dañar su nombre. Esto trae bastantes consecuencias ya que hoy en día hay tanto estúpido por ahí suelto que se puede decir lo que a uno le venga en gana en cualquier momento. Es la pérdida absoluta del valor de la palabra y de la reflexión que conlleva utilizarla.
Para ejemplificarlo citaré dos experiencias personales que he tenido con estos anónimos, una en la que caí en la propia trampa tratando con ellos y la segunda en la que un ser cercano intentó razonar con ellos y tampoco lo consiguió.
En la primera salí muy mal parada ya que era en un foro de mi banda e ingenua de mí pensé que internet era un medio bueno para discutir ciertos temas. Muchas veces las ideas se plasman más ordenadamente por escrito y los arrebatos violentos se dejan a un lado expresándonos más racionalmente. En un principio establecí una especie de conversación con un anónimo “serio” (por clasificar los distintos anónimos aunque cualquiera que no de la identidad no puede ser caracterizado como serio). Todo aquel que leía mis comentarios los relacionaba con mi persona y les ponía una cara mientras que la otra persona permanecía en el anonimato. No sé por qué entre en el juego, supongo que porque se apelaba a mi persona y al fin y al cabo el tema me era concerniente, pero al final no se consiguió absolutamente nada. La gente supo lo que yo pensaba y en ciertos temas me entrometí demasiado dando nombres y hablando claro mientras que yo lo único que obtuve eran las opiniones de compañeros míos de la banda a los cuales no podía poner nombre. La sensación fue horrible ya que iba a los ensayos y no podía mirarlos de la misma manera, no sabía quien era el contrario, o incluso el enemigo, ya que al final también tomaron parte de la conversación los anónimos “sinvergüenzas” que con absoluto descaro se atreven a insultar a las “personas” (pensamiento e identidad) que participan en la conversación.
La segunda experiencia fue hace dos días cuando observé que un cercano mío era insultado. Obviamente el insulto no es el que daña, sobre todo proviniendo de esos anónimos “sinvergüenzas”aunque cuanto más joven y más inseguro se es nos afecta más, sino el peligro que puede llevar consigo. Esta persona tiene un blog serio y la simple idea de que pudiesen boicotearlo con estúpidos comentarios me infundó un profundo temor.
Se que nunca ocurrirá nada parecido con este blog ya que sólo unos pocos conocen su existencia y si alguien escribe alguna tontada sin remitente lo ignoraré, pero la verdad es que nunca se me pasó por la cabeza la posibilidad de que los esfuerzos de alguna persona se pudiesen ver dañados por “sinvergüenzas” anónimos.
Afortunadamente este miedo se va paliando con la edad y con experiencias como ésta. Pero sin duda hay que tener cuidado. Conozco un caso alucinante en el que a un amigo le robaron no sólo su nombre para escribir su opinión sino también su imagen. Ahí la identidad si que corre peligro...y pensar que internet parecía inofensivo...

11/28/2006

¿Amor (in)existente?

Todas las novelas decimonónicas tratan de amor. Si no es el tema central aparece como una acción secundaria pero el no hablar de amor es inevitable e inexcusable. Aquel que desee rehuirlo lo tiene bastante crudo...
El amor es tratado desde diferentes perspectivas pero la mayoría son amores agonizantes, nostálgicos y calumniosos, siempre se plantean uniones imposibles, irrealizables o al menos llenas de obstáculos que no hacen más que hacer sufrir a los amantes.
Los hombres van a la guerra o a lugares remotos en busca de fortuna y se ausentan mientras las mujeres palidecen y se debilitan en la espera hasta tal punto que muchas de ellas mueren en el proceso o en los brazos del amado en el mismo momento de su regreso.
La trama consiste casi siempre en elucubrar cuál será el desenlace fatal de la pareja, ¿resistirán el detestable infortunio? ¿sobrevivirán ante las desavenencias del destino?... Si nos centramos en la época pesimista en la que fueron escritas podemos deducir el final..., nada bueno. Aún así el autor nos cautiva con los amantes solidarizándonos con ellos y haciéndonos sentir que ese es el amor verdadero que todos buscamos.
Pero ¿realmente existe ese amor? O es ¿ficción? ¿No es ese amor una pasión exacerbada cuyo deseo se ve hiperbolizado por los obstáculos con los que se encuentra?. Los amantes padecen los más inimaginables sufrimientos que generalmente desembocan en una tragedia. Aún así luchan por ese amor rompiendo las barreras durante un largo proceso en el que la pasión se aviva gratamente. Tal amor es sublime pero ¿no es acaso inexistente?.
El descrédito de que hoy en día existan amores así es absoluto. Las condiciones no son las mismas y como no hay trabas, valores y honores que defender, la pasión disminuye rápidamente y la ilusión se pierde. La facilidad con que se empiezan y se consumen las relaciones es pasmosa y no hay cabida en la sociedad para las almas románticas.
Debemos de adecuarnos a nuestro tiempo y ver que el amor ha mudado su piel o languidecer también nosotros pensando que el amor es inexistente.

11/27/2006

Dale Correa

Dale Correa era uno de los eslóganes que empezaban a verse pintados por los muros ecuatorianos a mediados de agosto. Ayer por fin, para algunos, todos esos esfuerzos se veían consumados en los resultados electorales. Rafael Correa era elegido presidente.
En la primera ronda Alvaro Noboa había obtenido más votos pero parece ser que la similitud de proyectos políticos con los países latinoamericanos vecinos y el rechazo de establecer un tratado de libre comercio con EEUU inclinaron la balanza hacia el representante izquierdista.
Su propuesta simpatiza con las políticas de varios presidentes latinoamericanos como el boliviano Evo Morales o el venezolano Hugo Chávez. Estos han sido en muchas ocasiones duramente criticados y tachados de populistas analfabetos cuyas reformas aunque pretenden el bien de las clases populares son trazadas con medidas un tanto revolucionarias y contraproducentes para el bien de su país pero desde luego a Rafael Correa no se le puede acusar como representante de esta índole.
A nuestro nuevo presidente si hay algo que no se le puede echar en cara es su nula formación o su escaso nivel cultural.
Atendiendo a sus estudios, incluso a cuestiones personales este presidente promete. Está casado con una europea y estudió en universidades de Bélgica y de Estados Unidos con lo cual podemos verificar que al menos tendrá una ligera idea del panorama internacional. Además, como economista y profesor universitario puede tener ciertas aptitudes y desde hoy en sus manos posee el poder para mejorar la situación económica del país y su penoso sistema educativo.
Quién sabe, quizá en unos años exista una unión sudamericana y la cohesión entre los distintos países que la conforman se asemejen al modelo europeo. Quizás estos proyectos fructifiquen y Latinoamérica consiga salir de su inferioridad político-económica y quizás Correa sea uno de sus líderes y máximos triunfadores.
Por el momento queda mucho camino por recorrer, así que... ¡dale correa, Correa!.

11/24/2006

El señor de Bembibre

Los escritores del siglo diecinueve recurrieron a la novela histórica para huir de un presente hostil e incierto volcándose en la Edad Media, época mucho más estable y patriótica, aunque realmente lo que hacían era plantear sus problemas contemporáneos en un marco histórico distinto.
El gran representante europeo de este género fue el escocés Walter Scott pero en España y en Latinoamérica este género tuvo una gran aceptación contando entre nuestra producción literaria obras y escritores de cierto renombre como Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez o Benito Pérez Galdós.
Otra novela histórica de cierto interés es la escrita por Enrique Gil y Carrasco titulada “El señor de Bembibre”.
En ella se narra la disolución de la orden del Temple por el papa Clemente V y la consiguiente persecución de los templarios por parte de Fernando IV. En un principio no se llega a entender muy bien el por qué de las novelas históricas, el sentido de remontarse en un tiempo lejano como el siglo XIII y en unos valores que ya se han perdido. Sin embargo poco a poco uno va introduciéndose en la novela dejándose deleitar por la bellísima evocación de los paisajes del Bierzo (bien conocidos por el autor) y acostumbrándose al sentimiento del honor y al lenguaje cortés en boca de los caballeros medievales.
La trama principal es una historia de amor cuyo protagonista es el señor de Bembibre. El padre de Beatriz, la enamorada, le impide, por cuestiones económicas derivadas de su ambición, el casamiento con este señor obligándole de alguna forma a casarse con otro hombre más poderoso: el conde de Lemos. El libro discurrirá entre las separaciones y reencuentros de los amantes hasta que al final la protagonista morirá presa de su enfermedad. Esta enfermedad derivada de su agonía y sus constantes disgustos es la tuberculosis, bien conocida por el autor, ya que él mismo la padecía y por lo tanto las menciones de su proceso son además de verosímiles ciertamente interesantes, al igual que Dostoievski caracteriza al protagonista de su novela El Idiota como enfermo de epilepsia.
Si en un principio el remontarnos a tal época no nos atrae en absoluto, poco a poco Enrique Gil y Carrasco nos va cautivando y aportándonos al mismo tiempo una serie de datos historiográficos de gran interés como fue la existencia de la Orden de los Templarios y su disgregación. Algo que no nos atrae en un principio puede llegar a producirnos gran satisfacción y entretenimiento...lo digo para animar a aquellos que desde un principio se obnubilan ante tal género de literatura, como por ejemplo, una misma.

11/23/2006

Dolores de cabeza navideños

Desde principios de noviembre ya nos encontrábamos con turrones, polvorones y otro tipo de comestibles navideños en los supermercados pero es ahora cuando ya empiezan a percibirse los primeros síntomas de la navidad...
Junto a la alegría inicial de comer dulces exquisitos, de ver las calles iluminadas y de disfrutar de unas vacaciones comienza también una especie de enfermedad que podríamos denominarla como fiebre navideña, causada por los constantes dolores de cabeza que ciertas cuestiones nos ofrecen.
El primer gran dolor de cabeza podríamos decir que es involuntario o al menos inevitable. Este dolor de cabeza se produce únicamente por pensar que llegan otra vez las citadas fechas en las que te reúnes con toda la familia al completo, quince primos, todos tus tíos y tus abuelos... gran comilona, copita y puro, unos cuantos villancicos a voz en grito y una pastilla de almax para digerirlo todo y poderte dormir finalmente a altas horas de la madrugada. Ese tipo de dolor es ya que las convenciones familiares están establecidas y no puedes hacer nada para rehuirlas.
El segundo dolor de cabeza es el generado por otro tipo de fiestas como el fin de año en el que a ciertas edades uno puede desligarse de la familia. El problema se presenta con la cuestión de ¿qué hacemos de original para fin de año? ¿nos reunimos de nuevo por los bares de la ciudad en el frío invernal y luchando por entrar en algún garito a calentarse o preferimos pagar 50 eurazos como mínimo para ir a un cotillón sin contar la preocupación y los costes del trajecito?... ¿o nos vamos a una casa rural ausentándonos del mundanal ruido?. En nuestras esperanzas en esta noche ponemos toda nuestra energía que se va consumiendo lentamente según vamos viendo que al acercarse la fecha nada va a cambiar respecto al año anterior o que si el plan es diferente no va a dejar de ser igual de desastroso...
Este segundo dolor de cabeza es más preocupante porque no es involuntario sino que tú mismo decides preocuparte y eres en parte el causante de volverte loco. Oyes comentarios de indiferencia al respecto como: “bah, es una noche más”... comentarios que proceden en la mayoría de los casos de frustrados anti-navideños... y también oyes otros comentarios de auténtica satisfacción: “buahhh tía, yo en nochevieja... a follar como conejos... es la mejor noche del año...todos borrachos y drogados...” No tengo palabras para calificar a los emisores de este tipo de comentarios. Pero siendo optimistas cualquier persona que tenga más aspiraciones, exceptuando a aquellos que se conforman con hacer cada año lo mismo, ve con cierto recelo esta noche ya que cada año se estruja de la misma manera la cabeza y nunca consigue nada.
Para evitar este tipo de dolor de cabeza existen dos remedios: uno, resignarse, tomarse un Termalgin y acomodarse a los planes de tus amigos más íntimos y dos, huir del lugar al que ves vinculados todos los dolores de cabeza pasados yéndote lo más lejos posible, eso sí, si consigues eludir los dolores de cabeza ocasionados por la preparación de ese viaje...

11/21/2006

La Makabra

Ayer se llevó a cabo la desocupación de la Makabra. La Makabra era una zona ocupa situada en una antigua fábrica de toldos catalanes en el barrio del Poble Nou de Barcelona.
Allí vivían gentes diversas de diferentes países y culturas. Había punkys y hippies, había checos, alemanes, argentinos, españoles... Todos tenían su pequeña parcela o su furgoneta aparcada donde vivían sin agua corriente, sin pagar impuestos y con lo mínimo necesario para vivir. Obviamente en estos sitios hay también gente problemática pero la mayoría eran artistas de la calle, malabaristas, contorsionistas, equilibristas, payasos...que vivían felices con sus sueños y en una realidad distinta a la de todos los demás.
Gracias al buen clima que Barcelona ofrece tomaban el desayuno en sofás polvorientos o sillas roñosas compartiendo cada uno lo que tenía: pan, tomate, café (se utilizaba la cafetera menos obsoleta y oxidada de los allí presentes...) y cereales. Después de un buen desayuno “en familia” algunos se ponían directamente a la tarea: entrenar en el gimnasio o en los alrededores de la Makabra, mientras otros, para despertarse todavía, tomaban una ducha con bidones de agua de la fuente o aprovechando el lugar privilegiado en el que se encontraba la Makabra, se acercaban al mar a darse un chapuzón.
Por la tarde podías encontrarte en el parque con muchos de sus habitantes mientras se enseñaban unos a otros nuevos movimientos de bolas, nuevos trucos o simplemente charlando tranquilamente. Por la ciudad iban algunos solitarios con sus bicis recicladas mediante trozos de bicis abandonadas quienes te saludaban alegremente parándose unos minutos para desearte un buen día.
La mayoría como digo era gente tranquila que vivía en un mundo paralelo al nuestro, olvidado del estrés cotidiano y del consumismo horrendo que nos domina. Para muchos esta gente era una lacra en la sociedad y había que acabar con ella. ¡Hay que exterminar a esos deshechos humanos, vagos y mugrientos que viven sin hacer nada y se aprovechan de nosotros! decían algunos.
Comparta o no la opinión lo que me parece ridículo fue lo ocurrido ayer en la Makabra cuando un excesivo número de policías antidisturbios se presentó con intención de echarlos. Los policías llevaban cascos y todo tipo de indumentaria defensiva propia para otro tipo de situaciones como manifestaciones violentas o revueltas masivas, pero... ¿para sacar a esa pobre gente indefensa y pacífica que vivía allí?.
Lo mejor fue la dignidad y la superioridad con la que abandonaron su querida Makabra ante tal escenografía... la alegría de sus cantos y la belleza del sonido de sus tambores e instrumentos étnicos contrastaba con los disfraces de los policías cuyo número se igualaba al de los músicos... ¡Vaya escena macabra que prepararon para la Makabra!